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La Legión de Cristo pide perdón por los "actos inmorales" del fundador Marcial Maciel

El padre Evaristo Sada, secretario general de la Legión de Cristo y del Regnum Christi, ha pedido perdón por los "actos inmorales" del fundador, Marcial Maciel, y ha dicho que "debemos asumir las consecuencias y corregir con determinación lo que haya que corregir".
La jefatura de prensa de los legionarios de Cristo en España ha distribuido hoy una conferencia de Evaristo Sada, titulada "¿Cómo caminar sobre agua sin hundirse?", y que pronunció durante un acto del Regnum Christi sobre Juventud y Familia celebrado el pasado sábado en México DF, conferencia que ya había sido publicada en distintos medios digitales católicos.
Evaristo Sada no concretó cuáles son esos "actos inmorales" del fundador, que fue condenado por la Santa Sede en 2006 a hacer penitencia en su Cotija (México) natal y a retirarse de cualquier actividad pública de su ministerio sacerdotal, como consecuencia de las denuncias de pederastia y abusos contra varios seminaristas.
La Legión de Cristo aceptó entonces el castigo, por obediencia, aunque no reconoció las acusaciones, y ha tenido que hacer público el pasado año, por mandato expreso de la Santa Sede, que Maciel había tenido también una vida paralela a la de su sacerdocio, y que resultado de la misma tenía una hija, Norma Hilda, que había estudiado en la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid.
Tras conocerse la existencia de esta hija (se habla de cinco hijos más), la Santa Sede ordenó una "visita apostólica" a los centros legionarios en todo el mundo, inspección que se está llevado a cabo por cinco obispos, entre ellos el de Bilbao, Ricardo Blázquez Pérez, y que finalizará el próximo mes de marzo con la presentación del correspondiente informe al Vaticano.
En su conferencia, Evaristo Sada, señaló que quería pedir perdón "de todo corazón a las personas a las que nuestro fundador haya afectado a causa de los actos inmorales en su vida personal y a las personas que se hayan sentido heridas por sus consecuencias".
Sada reconoció que "hemos cometido errores" y añadió que "debemos identificar las causas, asumir las consecuencias y corregir con determinación lo que haya que corregir para que no vuelva a suceder".
El secretario general de la LC prosiguió su intervención explicando que la lección de humildad también ha sido, en su caso, para aceptar la realidad de la vida del fundador de su congregación, Marcial Maciel.
Así, señaló: "Para aceptar que, cuando viví con nuestro fundador, no vi las cosas negativas que ahora conocemos; no las vi, sólo fui capaz de ver lo bueno y no me di cuenta de lo malo. Dios así lo permitió. Ahora que las conozco, me duele mucho constatarlo, me duele por las personas que han sufrido, me duele que se haya provocado desprestigio al sacerdocio católico...".
Y "lo acepto también como parte de mi historia aunque me haga sufrir el ser blanco de sospechas y desconfianza. Pero se lo ofrezco a Dios como reparación. Reparar es parte importante en la vida del sacerdote. Cuando el sacerdote ve pecados debe ser un estímulo para amar más y entregarse a Dios con más generosidad".
Evaristo Sada también desarrolló al comienzo de su testimonio un paralelismo entre el momento actual de la Legión y la escena del cuadro "La tempestad", de Rembrandt.
Y explicó que "la tormenta en que nos hemos visto envueltos no se la hubiera imaginado nadie. Es tremenda", dijo, "comprendo que haya decepción, tristeza y desconcierto. No es para menos", reconoció.