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Liliane Bettencourt, interrogada en su casa por agentes de la brigada financiera

Un vehículo policial sale de la oficina principal de la brigada de investigación financiera el pasado16 de julio en París (Francia). EFE/Archivotelecinco.es
La multimillonaria heredera de L'Oréal, Liliane Bettencourt, declara hoy ante agentes de la brigada financiera de la policía, que se han trasladado al domicilio de la octogenaria para interrogarla.
Los encargados de la investigación del escándalo que rodea a la multimillonaria tratarán de aclarar con ella algunas de las incógnitas sobre su patrimonio y sobre la investigación preliminar abierta por la Fiscalía de Nanterre por presunto fraude y evasión fiscal.
Recién llegada de sus vacaciones en Formentor (Mallorca), Liliane Bettencourt, de 87 años, ha recibido a los agentes en su domicilio de Neuilly-sur-Seine, a las afueras de París, donde se concentra un grupo de periodistas a la espera de que concluya el interrogatorio.
El siguiente en prestar declaración será otro de los implicados en este escándalo, el ministro de Trabajo Eric Woerth, sospechoso de un delito de "conflicto de intereses" por presuntamente haber intervenido para que su esposa consiguiese trabajo en la empresa que gestiona la fortuna de la heredera de L'Oreal.
Su interrogatorio se producirá de forma "inminente", según la prensa gala, que apunta que puede tener lugar este mismo martes, una vez que los investigadores cuenten con la información que hoy les aporte Bettencourt.
La dueña del imperio L'Oréal se encuentra en medio de una trama que salió a la luz cuando su única hija, Françoise Meyers-Bettencourt, recurrió a los tribunales para pedir una tutela judicial para su madre, argumentando que no estaba en condiciones de gestionar su fortuna, y para denunciar al amigo de la anciana, el fotógrafo François-Marie Banier, por aprovecharse económicamente de ella.
El cisma familiar derivó en un escándalo con ramificaciones políticas y financieras en el que han trascendido grabaciones secretas de mayordomos y declaraciones de ex asesores fiscales que han llegado a salpicar al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y que siguen poniendo en apuros al ministro Woerth.