Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

MSF comparte sus protocolos con el Comité de Expertos pero no tendrá participación activa en la formación

La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha mantenido un intercambio formal con el Comité de Especial creado por el Gobierno para la gestión del ébola en el que han compartido sus protocolos de actuación y metodología de formación, aunque "de momento" no tendrá una participación activa en los cursos de formación previstos por el comité de expertos.
Desde el inicio de la crisis en España, MSF se ofreció para compartir conocimientos técnicos con las autoridades sanitarias, lo que se ha traducido en una serie de reuniones mantenidas en los últimos días con el comité de expertos.
"Nuestros protocolos de actuación ante fiebres hemorrágicas, al igual que los de otras organizaciones, se han construido a lo largo de veinte años de experiencia sobre el terreno y creemos que puede ser muy valioso compartir nuestros conocimientos en esta materia," explica Raquel Ayora, directora de Operaciones de MSF.
El pasado miércoles desde el Gobierno se anunciaba que pensaba pedir asesoramiento a la organización para la elaboración del programa de formación sobre bioseguridad y atención de afectados por el virus del ébola que ha puesto en marcha, ante el riesgo de que puedan registrarse nuevos contagios.
"Tienen experiencia de campo muy importante en la presencia de brotes de virus hemorrágicos como el ébola", aseguraba el director del Instituto de Salud Carlos III, Antonio Andreu, miembro del comité científico tras la reunión celebrada ese día para gestionar el Gabinete de Crisis.
Sin embargo, desde MSF se recuerda que sus protocolos son para trabajar en "sistemas de salud frágiles y en contextos precarios" en condiciones muy diferentes a España. Por lo tanto, explica Ayora, "la traducción de estos protocolos a un sistema de salud complejo como el de España corresponde a los técnicos del comité de expertos, que deberán determinar qué aspectos o actuaciones puede aplicar en la sanidad española".
La organización ha proporcionado las líneas generales y principios de su metodología de formación para hacer frente a epidemias de fiebres hemorrágicas; aunque ha adelantado que, por el momento, no va a participar de manera activa en los cursos previstos por el Comité de Expertos.
La organización médica, que ha reiterado en varias ocasiones estar al límite de sus capacidades en la batalla contra la epidemia que devasta Sierra Leona, Liberia y Guinea y en un brote de Ébola diferente en la República Democrática de Congo (RDC) y de Marburg en Uganda, recuerda que su trabajo se concentra en las zonas endémicas.
"Por nuestra naturaleza y perfil de trabajo, nuestro esfuerzo se concentra en África, porque esa es la mejor manera de evitar la propagación de la epidemia y porque allí no hay nadie para cuidar de los enfermos de Ébola" añade Ayora, quien recuerda que "la necesidad de actuación en África Occidental es imperiosa si se pretende evitar que la infección se extienda a otros países".
LA PROTECCIÓN DE LOS EQUIPOS MÉDICOS DEBE SER UNA PRIORIDAD
MSF empezó su intervención contra el ébola en África Occidental en marzo de 2014. En la actualidad trabaja en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona. La organización gestiona seis centros para pacientes de ébola, con una capacidad total de 550 camas.
Desde marzo, MSF ha ingresado a 4.511 personas, de las cuales 2.706 dieron positivo por ébola y cerca de 1.000 se han recuperado. Por el momento, ha desplegado a 276 trabajadores internacionales en la región y emplea a 2.977 trabajadores locales.
Desde la organización se recuerda que el "riesgo cero" en una enfermedad como el ébola es inexistente y que, por lo tanto, la protección de los equipos médicos debe ser una prioridad en todos los países afectados. "Esta es una enfermedad muy cruel, ya que infecta y se ceba con los que cuidan a los enfermos y entre ellos está el personal sanitario que, como hemos visto, está en primera línea de batalla de la enfermedad" apostilla Ayora.