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Médicos de Emergencias aseguran que la rápida actuación de testigos puede mejorar la supervivencia en los ahogamientos

Expertos del Grupo de Trabajo de Urgencias y Emergencias de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), cuya responsable es la doctora Marta Martínez del Valle, han asegurado que la rápida actuación de testigos y rescatadores puede mejorar la supervivencia del paciente ahogado.
Y es que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ahogamientos suponen la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional en el mundo. Además, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) ha informado de que durante los primeros seis meses del año, unas 209 personas perdieron la vida por este motivo en España, una de cada tres personas en el mes de junio.
Para conseguir que esas cifras de víctimas no sigan incrementándose, la SEMG ha instado a que, tanto testigos como rescatadores, sigan la secuencia de la llamada 'Cadena de supervivencia del ahogamiento' del European Resuscitation Council, que hace referencia a la secuencia de actuaciones clave (cinco en total) que hay que realizar ante un ahogamiento.
Lo primero que hay que hacer es prevenir el ahogamiento, para lo cual hay que constatar que se está seguro tanto en el agua como en los alrededores. El segundo eslabón hace mención a la necesidad de reconocer el peligro, y en el caso de que así sea, solicitar a alguien que llame para pedir ayuda. El siguiente paso consistiría en proporcionar flotación a la persona que está en peligro para evitar que se sumerja. El cuarto eslabón sería sacar del agua a la víctima, sólo si es seguro hacerlo; y, por último, proporcionarle los cuidados necesarios y buscar atención médica.
"Es importante que el rescatador minimice su propio riesgo en todo momento. Si es posible, hay que intentar salvar a la persona que se está ahogando sin entrar en el agua. Si la víctima está cerca de tierra firme, intentar sacarle del agua con la ayuda de cuerdas, salvavidas o cualquier medio de fortuna del que disponga. Si es imprescindible que se meta en el agua para rescatarla, debe llevar un salvavidas o un dispositivo de flotación e intentar ir acompañado de un segundo rescatador", han informado los expertos.
Una vez fuera del agua, hay que colocar a la víctima en posición horizontal. Si la persona respira con normalidad, es importante colocarla en posición lateral de seguridad. En el caso de que la persona no respire, o no lo haga con normalidad, hay que llamar a los servicios de emergencia sanitaria (112/061) e iniciar la reanimación cardiopulmonar.
"Si no respira, daremos 5 respiraciones de rescate (boca-boca), de una duración de aproximadamente 1 segundo y con la suficiente intensidad para elevar el pecho del paciente. Si el paciente no presenta signos de vida, continuaremos la reanimación cardiopulmonar administrando 30 compresiones torácicas y proseguiremos con dos ventilaciones. Seguiremos proporcionando compresiones/ventilaciones con una ratio de 30/2 hasta que llegue al lugar ayuda sanitaria. Por último, este algoritmo señala que si dispusiéramos de un desfibrilador (DEA) en la zona del ahogamiento, lo conectaremos tan pronto como sea posible y seguiremos sus indicaciones", han apostillado.