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Médicos que atendieron a Pajares remarcan que lucharon "hasta el último minuto" por tratar de salvarle la vida

"Es impresionante lo que puede hacer el virus en cuatro o cinco días", confiesan los facultativos
El equipo médico que atendió al religioso Miguel Pajares, el primer caso de ébola tratado en España, ha subrayado que "hasta el último minuto lucharon con todos los medios posibles" para salvarle la vida y confiesan que es "impresionante" lo que puede hacer el virus en cuatro o cinco días.
Así lo han detallado en declaraciones a Europa Press Mar Lago Núñez y Germán Ramírez Olivencia, facultativos del Servicio de Medicina Intensiva especializados en medicina tropical y del viajero del complejo hospitalario La Paz-Carlos III, que han tratado a Pajares desde su ingreso hasta su fallecimiento.
El equipo médico que atendió al religioso ha explicado que tras conocer que iba a ser ingresado se marcaron cuatro objetivos fundamentales: que no se transmita la enfermedad, proporcionar a los dos pacientes todo lo que se pudiera, "intentar curar y que hubiera un resultado exitoso" y que "no se generara pánico".
Para su tratamiento, se desplegó un equipo de cuatro facultativos de Medicina Intensiva (dos por turno), con colaboración con médicos de UCI, y dos enfermeras por cada enfermo (Pajares y Juliana Bohé) haciendo turnos de dos horas. Además, había otro enfermero adicional de UCI y otro más por si era necesario.
"Hemos hecho todo lo posible", ha remarcado Ramírez Olivencia para apuntar que el personal del complejo hospitalario está preparado para atender casos de pacientes con este virus y cualquier patología similar (como fiebres hemorrágicas) o enfermedades infectocontagiosas, dado que llevan años dedicados a este tipo de actuación y testando protocolos.
Mientras, Lago ha explicado que cuando se conoció que Pajares iba a ingresar en la sexta planta del Hospital Carlos III "inmediatamente" se desplegaron todos los medios necesarios y se prepararon las habitaciones de presión negativa que ya estaban montadas para proceder a su terapia en régimen de aislamiento.
En el momento de ingreso, según ha dicho, fue un equipo médico para valorar su situación y ha añadido que el paciente estuvo en "todo momento monitorizado", vigilado por una cámara y que permitía estar en contacto permanentemente con él.
Por otra parte, Ramírez Olivencia ha añadido que el tratamiento ordinaria consistió fundamentalmente en terapia de soporte y que la colaboración con los facultativos de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) ha sido "muy buena".
"HEMOS DADO TODO LO QUE HEMOS PODIDO Y MÁS"
Ambos, han dicho que se sienten orgullosos de colaborar de haber formado parte del equipo que ha tratado a Pajares y que les hubiera gustado "sacar adelante" la situación y que, en consecuencia, en ese punto no están satisfechos.
"No estamos satisfechos (por el desenlace) pero es verdad que hemos dado todo lo que hemos podido y probablemente más", ha detallado Martínez Olivencia. "Es impresionante lo que es capaz de hacer este virus en cuatro o cinco días", ha subrayado por su parte Lago.
En este sentido, ha remarcado que como personal "expuesto" por haber tratado a una persona con ébola, ahora están sometidos a controles que consisten en vigilancia pasiva (toma de temperatura) durante 21 días, periodo de incubación del virus.
Respecto a la situación de la religiosa Juliana Bohe, Mar Lago ha comentado que pese a dar negativo en las pruebas del ébola se le mantiene en observación hasta que se cumpla los 21 días puesto que ha sido una persona que ha tenido "muchísimo contacto" con Pajares y con otras dos personas fallecidas en Liberia por la enfermedad. "Es un caso muy especial por ese contacto, es un caso probable y va a seguir aislada", ha recalcado luego.
Ambos facultativos han explicado que, por su especialidad, tienen experiencia en el uso de los trajes aislantes, medida de seguridad necesaria para este tipo de enfermedad. No obstante, Ramírez ha puntualizado que este dispositivo "limita" el contacto y la relación con el paciente, algo que es importante en la relación médico-paciente.
"Tener un traje especial te limita tanto el contacto como la relación con el paciente. La función del médico no es sólo proporcionar sueros milagrosos sino que es también el contacto con el paciente (...) Quizás no nos encontramos completamente satisfecho en ese sentido", ha agregado.