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Miles de personas defienden el Toro de la Vega en Tordesillas tras la prohibición

TordesillasAgencia EFE

Miles de personas han defendido la celebración del Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid) y se han concentrado en la abarrotada plaza de la Villa para rechazar la prohibición del Torneo mediante un decreto de la Junta de Castilla y León, algo que consideran "un atropello a la tradición, la democracia y la libertad", así como a la "justicia, la cultura, la diversidad y el pluralismo".

La Plaza Mayor, en la que según la Plataforma Ciudadana de Tordesillas que ha convocado la concentración pueden haberse reunido unas 4.000 personas, se ha vestido con banderas de España con un toro y otras de diferentes peñas y asociaciones de diversas localidades del país para reivindicar la celebración de este festejo.
Allí se han podido leer carteles en los que se decía "políticos ¡fuera!", "Juan Vicente, sal de tu escondite, políticos traidores vendéis a vuestra madre", "tengo derecho a mi fiesta", "el Toro de la Vega es nuestro, ¡respétalo!" o "sí al Toro de la Vega, sí a los toros".
Los portavoces de la Plataforma han mostrado su satisfacción por el apoyo recibido, mucho del cual procedente de fuera de la localidad y de la Comunidad, llegados de Valencia, Cantabria o Madrid, incluso del extranjero, además de a través de las redes sociales. Además, han denunciado públicamente amenazas a la gente de la localidad por parte de colectivos animalistas.
Entre los apoyos y adhesiones con los que cuenta la Plataforma se encuentran más de 70 asociaciones, federaciones y grupos de aficionados, más de 30 periodistas y 20 ganaderos, unos 50 toreros, novilleros, subalternos y cortadores, así como y distintas empresas, webs y revistas.
A la concentración han acudido alcaldes de localidades próximas como Viana, Pollos o Nava del Rey, cuyo primer edil, el 'popular' Guzmán González Alonso es también diputado provincial.
El apoyo internacional ha llegado por parte del presidente de la Asociación Internacional de Tauromaquia, William Cárdenas, quien ha manifestado que el que no haya visto el festejo que acuda a verlo, el que no lo conozca "que se entere" y ha criticado la prohibición con un decreto "totalitario" porque "la cultura no pertenece al Estado, sino al pueblo" y se vulnera el artículo 46 de la Constitución, algo por lo que los políticos "tendrán que pasar por el banquillo".
"ATROPELLO"
Durante la concentración se ha leído un manifiesto, al que ha puesto voz el torero francés André Viard, en el que han asegurado que protestan contra un "atropello" y un "despropósito cultural, político y social" como es la prohibición del "histórico y ancestral" torneo. "Que tan anclado está en la identidad de nuestra Villa y tan pegado a la piel de nuestros sentimientos y vivencias", han señalado.
Asimismo, han afirmado que acuden a la concentración para decir que "Tordesillas no se rinde" y que los aficionados taurinos "no van a dar por perdida esta batalla" porque no van a parar "hasta que se corrija y rectifique este indigno atentado a la tauromaquia".
Además, han incidido que los mismos argumentos que ha utilizado la Junta para su prohibición pueden ser usados "sin cambiar ni una sola coma" para poner fin a las corridas de toros.
"Sólo un insensato o un ignorante puede despreciar el valor de las raíces alegando que lo que verdaderamente hermoso son los frutos", reza el manifiesto.
Los partidarios de este torneo consideran que son víctimas de un "atropello" a la "verdad, la justicia, a la cultura, y, por encima de todo, un gravísimo atentado contra la diversidad y el pluralismo, que sienta un muy peligroso precedente".
En concreto, entienden que es un "atentado a la verdad" porque ha sido la primera "víctima" de una "desigual guerra" que libra "la vigorosa aldea vaccea de Tordesillas contra el imperio de lo políticamente correcto", dado que, a su juicio, los vecinos de la Villa del Tratado y la fiesta del Toro de la Vega "han sido denigrados y despreciados" por personas que no conocían nada del torneo ni tenían "el más mínimo interés" por conocerlo.
En esta línea, han afirmado que se ha trasladado al público una "visión distorsionada y grotesca de la fiesta, cuando no directamente falsa".
"Para colmo", han añadido, supone un atropello también "al sentido común y a la razón" porque consideran que de otro modo no puede interpretarse el "empecinamiento de la Administración regional", su "empeño en anestesiar" sus conciencias "con el mantra de que el mejor modo de proteger las tradiciones es prohibir aquello que las hace ser lo que son".
ATROPELLO A LA JUSTICIA
Asimismo, creen que también se ha "atropellado" a la Justicia porque las mismas autoridades "incapaces" de evitar las manifestaciones el día de la celebración de la fiesta y que, "a duras penas", lograron sortear la estrategia de boicot de los activistas animalistas y sus "ataques a la convivencia" han "claudicado y optado por prohibir este festejo, temerosos de que la tensión degenerara en incidentes más graves".
De la misma forma, califican de "atropello" a la cultura la prohibición de una tradición a la que consideran que sólo puede negar su valor quien tenga una visión sectaria o elitista
"Nos juzgan y condenan los petulantes, los ignorantes, los cegados por las legañas de su propia soberbia, y los fariseos, esos que proclaman cada mañana su inmensa bondad al mirarse en el espejo y preguntarse, como la bruja de Blancanieves: ¿Espejito, espejito, puede haber en el mundo una persona mejor, más buena y más sensible que yo?", recoge el manifiesto.
Pero por encima de todo consideran que esta "infame prohibición" es "un atentado contra la libertad, la tolerancia y la diversidad", sin que esta decisión sea "ningún avance moral en el luminoso camino hacia una Arcadia feliz, hacia un mundo más delicado, sensible y pacífico".
Al contrario, creen que es "un retorno" a los peores hábitos, "pulsiones intolerantes y bajos instintos inquisitoriales" y resumen lo ocurrido en que una "aparente mayoría social" ha impuesto "su criterio moral y su visión de la vida" sobre un grupo humano que tenía "otra visión diferente y legítima".
En su opinión, El Toro de la Vega "no atenta contra unos ni contra otros" porque "por mucho que se empeñen" en la fiesta de Tordesillas "no se lanza a la arena a seres humanos contra su voluntad para que sean degollados por las fieras, como en el circo", pero tampoco, han asegurado se mutila los genitales de ninguna mujer, como en la ablación; ni se las viola; ni se las obliga a vestir burka; ni se persigue a homosexuales o tampoco se atenta contra la libertad de ningún ser humano.
"Si esas situaciones tienen algo en común es que suponen atentados contra la libertad, dignidad y autonomía de otros seres humanos" y han afirmado que "nada de eso ocurre en la vega de la Villa del Tratado durante las fiestas de septiembre", pero además consideran un "ejercicio de insultante hipocresía" hacer "aspavientos" por la muerte de un toro bravo cuando cada año son sacrificados tres millones de bóvidos en los mataderos. "El sacrificio de un animal no adquiere una categoría moral sustancialmente diferente en función del modo como se realiza", han afirmado.
Los partidarios del Torneo han asegurado que "la verdad, la justicia, la libertad y el respeto" están de su parte y no "pueden" ni "deben" ceder, renunciar, "tirar la toalla" y aunque "han cambiado las tornas", "las cartas siguen sobre la mesa".
Así, han advertido de que si padecieron una década "vergonzosa" de manifestaciones y protestas para prohibir una fiesta legal, pueden "castigar a quienes han cometido esta tropelía con otra década similar de movilizaciones y protestas, hasta que vuelva a legalizarse" porque la prohibición sólo les obliga a "tomar la iniciativa" y a "actuar".