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Obispo greco-católico de Ucrania denuncia la "brutalidad" de las fuerzas gubernamentales contra los manifestantes

El obispo Eparca de la Eparquía greco-católica ucraniana de París, monseñor Borys Gudziak, ha denunciado la "brutalidad" de la violencia ejercida por las fuerzas gubernamentales de Ucrania contra los manifestantes y ha defendido la actitud pacífica y "devota" de estos que "comienzan cada día con una oración" y se confiesan con los sacerdotes.
Gudziak ha explicado a Ayuda a la Iglesia Necesitada que se trata de "una batalla por la dignidad" y que, lejos de haber salido a la calle para apoyar a un partido o un candidato, lo hacen para "defender unos principios".
"El país está intentando, de forma traumática, romper los lazos con el pasado, el miedo y la subyugación declarando la dignidad donada por Dios de cada ser humano. Los acontecimientos de los últimos meses y días suponen una peregrinación en nuestra batalla por la dignidad", ha apuntado, al tiempo que ha destacado que "resulta difícil imaginarse una manifestación más devota en la Europa del siglo XXI".
A su juicio, "la brutalidad de las fuerzas gubernamentales está impulsando a cada vez más habitantes" a manifestarse y, a su vez, está minando "la legitimidad" del Gobierno que, según ha puntualizado, está determinada por el respeto que muestra hacia los derechos humanos, el cual "se ha descuidado y, en ocasiones, ha estado ausente" cuando se ha disparado y golpeado a los manifestantes.
En este sentido, el obispo apoya expresamente los llamamientos lanzados por líderes religiosos el pasado 10 de diciembre en los que pedían al gobierno ucraniano que escuche las reivindicaciones de los manifestantes, denunciaban la violencia e instaban al diálogo entre el régimen y los diferentes grupos involucrados en las manifestaciones.
Así, Gudziak considera que "no hay alternativa mejor" al diálogo aunque cree que este no será eficaz sin la mediación de la comunidad internacional.
Gudziak, presente en París desde diciembre de 2012, ha destacado el crecimiento de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana (IGCU) desde 1989, cuando tenía 300 sacerdotes con una media de setenta años. En la actualidad, ya son 3.000 con una media de edad de 40 años. Además, de una población greco-católica de 5 millones, la IGCU cuenta con 800 seminaristas o futuros sacerdotes.