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Obispos españoles piden alternativas "más dignas" a los CIE y no restringir el derecho a la salud del inmigrante

Los obispos piden que se busquen alternativas "más dignas" a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), que no se penalice la asistencia humanitaria a los inmigrantes y no se les niegue el auxilio, y reclaman solidaridad en lugar de "vallas cortantes" pues "las solas medidas de control no dan resultados", en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que el próximo sábado 19 de enero celebrará su centenario y que este año lleva por lema 'Ha100do un mundo mejor'.
En este sentido, el obispo de Albacete y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Ciriaco Benavente, ha pedido a Europa que en lugar de tener "tanto interés" en el control de fronteras, ponga mayor empeño en afrontar colectivamente el problema de la inmigración.
Concretamente, ha recordado que la colocación de las "vallas cortantes" es "lamentable" y que fue una noticia que les hizo "sufrir". En todo caso, ha puntualizado que el problema de fondo es "si Europa se preocupa de esos países que en muchos casos han sido colonias europeas", si se preocupa "por su desarrollo, por promover y colaborar para que se den allí auténticas condiciones de tal manera que las personas no se vean obligadas a emigrar".
Además, sobre la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular, monseñor Benavente ha recordado una declaración realizada por la Comisión Episcopal que preside para tachar de "lamentable" la disposición y reclamar que "un derecho tan importante como el derecho a la salud no se vea restringido" y que "no se pongan especiales dificultades para que las personas puedan ser atendidas en sus necesidades".
Atendiendo a la situación de los CIE, ha destacado que saben que hay un proyecto del Gobierno para intentar darles "una nueva forma" pero, en cualquier caso, ha pedido que no se trate a los inmigrantes "como delincuentes y con puras medidas policiales" sino como "un problema de atención social".
Por su parte, el director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Luis Pinilla, ha indicado que este centenario es al mismo tiempo una "alegría" y un "desafío" de conseguir que los seis millones de inmigrantes en España sean vistos no como una "amenaza" o una "invasión" sino como "un enriquecimiento", algo que, según ha precisado, "no es fácil" en un contexto "de crisis social, de restricciones de todo tipo, de impedimentos para el acercamiento a las personas".
En cualquier caso, ha apuntado que "es verdad que los flujos migratorios hay que regularlos" pero que estas regulaciones "no pueden afectar a la dignidad de los hermanos" inmigrantes. De hecho, ha revelado que en la Casa se dice que el Papa Francisco lleva en su ADN la característica de inmigrante.
Por ello, se ha mostrado convencido de que la denuncia, la celebración y la defensa de la dignidad de los inmigrantes que hace la Iglesia producirá "efectos muy beneficiosos en la sociedad española hoy tan restrictiva con los inmigrantes" sobre todo en estos años en que "se está volviendo a vivir ese proceso de salida de españoles al exterior movidos por la crisis y la falta de trabajo".
El "problema", a su juicio, es que Europa y concretamente, España, no reconocen que "van a seguir necesitando inmigrantes" y que está llegando "un nuevo paradigma sociocultural" donde la movilidad humana es una de las características principales.
'UN SOLO CORAZÓN'
Con motivo del centenario, la CEE ha lanzado un vídeo bajo el título 'Un solo corazón', rodado en la playa de la Malvarrosa (Valencia) gracias a la colaboración del Arzobispado de Valencia, en el que un grupo de personas de distinto origen cambian una inscripción hecha en la arena --'Los inmigrantes son un peligro'-- para remarcar que son 'los ignorantes' los que son 'un peligro'.
La primera Jornada Mundial de Migraciones tuvo lugar en el año 1914 durante el pontificado de Benedicto XV, aunque fue con Juan Pablo II cuando se comenzó a elaborar un mensaje 'ad hoc' para dejar constancia de la atención que la Iglesia ofrece a los inmigrantes.