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Osoro se va a Madrid como "un obispo más", con sus sotanas, su ropa, "muchos libros y muy pocos euros"

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y hasta ahora arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ya arzobispo electo de Madrid, se ha definido este jueves como "un obispo más", que intentará "seguir haciendo lo mismo" que ha hecho en los últimos años en Valencia y antes en Asturias, a preguntas de los medios sobre si se ve como el hombre más visible del Papa Francisco en España.
"Me voy de Valencia con las sotanas que tengo, con la ropa que tengo, con muchos libros que me llevaré porque los necesito para seguir trabajando, estudiando y anunciando el Evangelio, y con muy poquitos euros en la cuenta donde ponen los 1.010 euros cada mes", ha asegurado el prelado en rueda de prensa.
Monseñor Osoro ha agradecido al Papa que se "fíe" de él y que le haga un "regalo" como la Archidiócesis de Madrid. "Él sabe bien como soy, de estar con la gente y hablar con todos porque soy de todos, estoy convencido de que mi vida es para todos, no para un grupo determinado, ni siquiera sólo para los creyentes, con pasión y con la sencillez de una persona que sabe que tiene muchos límites, pero que está dispuesta a salir sin miedo para servir", ha agregado.
Además, se ha referido al Pontífice como "un ejemplo de pobreza evangélica y de aproximación sincera a todos los hombres". "A mí claro está que me gustaría hacer muchas cosas y voy a hacer lo que soy capaz de hacer", ha apuntado. A su nuevo destino, aportará "lo que el Papa Francisco ha dicho que hay que aportar a la Iglesia, una Iglesia que sale de sí mismo, que entrega y anuncia al Señor con la vida, no solamente con palabras, y se convierte en una historia de amor para los hombres", con el "fervor apostólico" de los discípulos.
"HABLARÉ CON TODOS, SALDRÉ POR LAS CALLES, SERÉ COMO SOY"
Preguntado por si su intención es abrir la Diócesis de Madrid, ha replicado: "Yo soy como soy, no puedo cambiar, hablaré con todos los que me encuentre, saldré por las calles, seré como soy", para después remarcar su apuesta por "la cultura del encuentro, servir, ponerse de hermano junto al otro, considerar al otro en la dignidad que tiene". "Ni más ni menos que ser imagen de Dios", ha subrayado.
Monseñor Osoro no pedirá a nadie de su actual equipo que le acompañe: "Yo siempre he ido yo, con lo que soy y lo que tengo y he buscado a la gente en el lugar que el Señor me da". "Me parece bien que la gente vaya con lo que es, no vaya con corte, y eso es lo que voy a hacer", ha aseverado a los periodistas.
Respecto al legado de su antecesor, Antonio María Rouco Varela, ha valorado las "muchas cosas que ha realizado, las que se ven y quizá muchísimas otras que no se ven" y que, en los últimos años, "han aumentado muchísimo las vocaciones en Madrid". En cuanto a si tendrá una impronta continuista, ha asegurado desconocer "la que ha tenido exactamente él y lo que ha hecho allí". "Yo voy a seguir haciendo lo que he hecho en Valencia", ha zanjado.
Monseñor Osoro ha resaltado que, en Valencia, se ha dedicado a "estar al lado de la gente, acompañarles, no decir a nadie que no porque no pensase" como él y, en definitiva, a intentar que le "sintiesen hermano y al lado de ellos, no enemigo, sino ese amigo que se juega la vida y apuesta por ideales que agrandan el corazón".
De hecho, confiesa que "el Carlos Osoro que vino y el que se va es distinto" porque se lo lleva "todo" de Valencia, "la vida de un pueblo" que le ha "regalado lo que era, no sólo sus ideas, también personas, afectos, su casa, sus costumbres" y un "tremendo cariño" que le ha acompañado en "unos años de un gran crecimiento personal".
Ahora cambiará la capital del Turia por una tierra que le gusta, como descendiente de una "familia inmigrante", de padres cántabros que se conocieron en Madrid, donde nacieron ya muchos familiares suyos. "Siempre percibí que Madrid les acogió", ha valorado.
AMOR SIN MEDIDA, DEJARSE DE CUENTOS Y NO MAQUILLARSE ANTE DIOS
"La medida del amor es el amor sin medida", ha proclamado el arzobispo como su mensaje, convencido de que hay que "dejarse de cuentos" y de que "el mundo necesita mucha fraternidad" y "no maquillarnos delante de Dios". "Somos como somos", ha sentenciado.
Según el prelado, no ha tenido ocasión de hablar con el Papa ni tampoco con su sucesor en Valencia y "gran amigo", el cardenal Antonio Cañizares, a quien ha llamado en presencia de los medios de comunicación y de las personas congregadas para rezar el Angelus en el Palacio Arzobispal a la misma hora que se hacían oficiales los nombramientos y ha dejado el siguiente mensaje en su buzón de voz: "Antonio, tienes aquí a muchísima gente que te quiere y te espera".
NI PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL NI CARDENAL
Preguntado por si cree que el nombramiento como arzobispo de Madrid puede ser antesala de la presidencia de la Conferencia Episcopal Española o de ser nombrado como cardenal, ha descartado ambos extremos, el primero porque ambos cargos "no tienen por qué" ir unidos e incluso "a lo mejor en una diócesis como Madrid no es bueno que alguien tenga muchas cosas porque tiene que estar con la gente", y el segundo por no verse "como nada más" que aquello que le ha nombrado el Papa, ni con "demasiadas capacidades para ser otra cosa".
De hecho, ha relatado que cuando le comunicaron que Juan Pablo II le había nombrado obispo de Orense, preguntó: "¿Ustedes le han dicho de verdad al Papa quién soy yo?".