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El PAM advierte de que Níger podría sufrir una crisis alimentaria más grave si no se toman medidas urgentes

El Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU ha advertido este viernes de que Níger podría sufrir "una crisis alimentaria más grave si no se toman medidas rápidamente" para evitarlo y ha afirmado que cerca de un millón de personas necesitan comida urgentemente.
La directora del PAM en Níger, Denise Brown, ha señalado en un comunicado que "la creciente amenaza de la inseguridad alimentaria es muy preocupante". "El país podría sufrir una crisis alimentaria mayor si no se toman medidas rápidamente. Las familias vulnerables ya están debilitadas por la crisis anterior, de la que hace menos de un año, y no tienen las capacidades necesarias para hacer frente a un nuevo embate", ha dicho.
Según el PAM, cerca de un millón de personas "necesitan comida urgentemente" debido a las malas cosechas que ha habido en Níger, un país afectado por la sequía, y esta cifra podría aumentar con el comienzo del 'soudure', un periodo anterior a la cosecha que se extiende desde abril hasta septiembre. Durante ese periodo, los depósitos de cereales de las familias están casi vacíos.
Al evaluar las cosechas, se observa un déficit nacional de cereales de 500.000 toneladas, "mayor que los registrados en las crisis precedentes, en 2005 y 2010", ha destacado Brown.
NO SE HAN RECUPERADO
Ante esta situación, el PAM va a "intensificar urgentemente" sus operaciones en Níger aumentando el número de personas incluidas en proyectos de 'Víveres y dinero a cambio de trabajo' y reforzando sus programas de nutrición para niños menores de dos años y mujeres embarazadas y lactantes. Actualmente, ayuda a una media de 500.000 personas al mes.
"Puesto que las sequías son cada vez más recurrentes en el Sahel, las comunidades no han tenido tiempo de recuperarse tras la última crisis alimentaria. Las familias vulnerables no han podido rehacer ni sus reservas de comida ni su ganado", ha explicado la directora del PAM en Níger.
Además, el regreso de unos 200.000 trabajadores migrantes que antes enviaban dinero desde Libia y Costa de Marfil --de donde huyeron por la violencia-- ha afectado a la economía local y ha creado una carga adicional para comunidades ya afectadas por penurias alimentarias.
El PAM calcula que necesita 60 millones de dólares más (más de 42 millones de euros) para proporcionar ayuda alimentaria a los grupos más vulnerables durante los próximos seis meses.
El organismo también ha expresado su preocupación por la situación de otros países de la región, como Chad, Mauritania y Burkina Faso. En Mauritania, por ejemplo, estima que unas 700.000 personas sufren una inseguridad alimentaria grave, frente a las 500.000 que estaban en esa situación en años anteriores.