Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Papa evoca al jesuíta español Pedro Arrupe para criticar la hipocresía y la vida de apariencias

El Papa ha evocado un episodio de la vida del padre Pedro Arrupe, quien ocupó el 28º cargo de Prepósito General de la Compañía de Jesús, y que acogió abiertamente la Teología de la Liberación, para criticar la hipocresía y la vida de apariencias durante la homilía de la misa matutina celebrada en Casa Santa Marta.
Según informa radio vaticano, Francisco ha explicado que un día una rica señora invitó al jesuita español para donarle dinero destinado a las misiones de los jesuitas en Japón. La entrega del sobre se produjo bajo los focos de los fotógrafos y ante los periodistas. En esa ocasión, el padre Arrupe relató que había sufrido "una gran humillación", en palabras del Papa.
El sacerdote jesuita explicó que había aceptado el dinero "por los pobres de Japón" y cuando abrió el sobre "encontró solo diez sobres", ha relatado Francisco.
"¿La nuestra es una "vida cristiana cosmética, de apariencia o es una vida cristiana con la fe laboriosa en la caridad?", ha planteado el Papa a los fieles que seguían la misa.
Así, ha comentado que Jesús aconseja 'no hacer sonar la trompeta' cuando se hace una obra de caridad y 'no dar sólo lo que sobra'. Durante su catequesis, Francisco ha afirmado que la fe "no tiene necesidad de ser cubierta de cortesías, especialmente si son hipócritas, sino de un corazón capaz de amar de modo genuino".
Asimismo, ha afirmado que la fe "no es sólo rezar el Credo", sino que requiere la separación de la avidez y de la concupiscencia para saber dar a los demás, especialmente si son pobres.
"La fe no tiene necesidad de aparecer, sino de ser", ha exclamado el Pontífice. Durante la explicación del Evangelio del día, que presenta al fariseo sorprendido porque Jesús no realiza las abluciones prescriptas antes de comer, el Papa ha afirmado que Jesús "condena" ese tipo de "seguridad" totalmente centrada en el "cumplimiento de la ley".
"Jesús condena esta espiritualidad cosmética, aparecer como buenos, bellos, ¡pero la verdad adentro es otra cosa! Jesús condena a las personas de buenas maneras pero de malos hábitos, esos hábitos que no se ven pero que se hacen a escondidas. Pero la apariencia es justa: esta gente a la que le gustaba pasear por las plazas, hacerse ver rezando, 'maquillarse' con un poco de debilidad cuando ayunaba ¿Por qué el Señor es así? Vean que son dos los adjetivos que usa aquí, pero relacionados: avidez y maldad", ha comentado Francisco.