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El Papa ante líderes europeos: "Sueño una Europa cuyo compromiso con los DDHH no sea su última utopía"

El Papa Francisco ha compartido con los líderes europeos reunidos en el Vaticano para entregarle el Premio Internacional Carlomagno de Aquisgrán, su sueño de una Europa solidaria y humana que no descarte a los pobres, a los refugiados ni a los inmigrantes, que dé un trabajo digno y estable a los jóvenes y de la que no se pueda decir que su compromiso con los derechos humanos ha sido "su última utopía".
"Sueño una Europa joven capaz de ser aún madre porque que respeta la vida; sueño una Europa que se hace cargo del niño, socorre al pobre y a los que buscan refugio; sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos; una Europa donde ser inmigrante no sea delito sino invitación a un mayor compromiso con la dignidad del ser humano; sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso con los DDHH ha sido su última utopía", ha subrayado.
En un discurso que recuerda a las palabras pronunciadas por Martin Luther King el 28 de agosto de 1963 en Washington, durante la Marcha por el Trabajo y la Libertad, el Pontífice ha subrayado que sueña con una Europa "donde los jóvenes respiren aire limpio de honestidad y lleven una vida sencilla no contaminada por el consumismo, donde casarse y tener hijos no sea un problema por la falta de trabajo estable", un continente donde haya "políticas reales y eficaces de familia" y donde "se promuevan y protejan los derechos de cada uno".
Concretamente, ha pedido a los mandatarios que cuiden a la juventud de sus países porque son "el presente y el futuro" y ha reclamado para ellos "puestos de trabajo dignos y bien remunerados". "¿Cómo vamos a hacerles partícipes de esta construcción cuanto les privamos de trabajo digno, cuando los índices de desempleo van en aumento? ¿Cómo evitar la pérdida de jóvenes que se van a otra parte en búsqueda de ideales porque en su tierra no sabemos ofrecérselos?", se ha preguntado.
Para crear puestos de trabajo dignos y bien remunerados, especialmente para los jóvenes, el Papa ha señalado que hace falta buscar nuevos modelos económicos "más inclusivos y equitativos" y pasar de una economía "líquida", basada en el "beneficio, la especulación y el préstamo con intereses" y que "favorece la corrupción", a una "economía social de mercado, que garantice el acceso a la tierra a las comunidades". A su juicio, este cambio de modelo económico "abrirá la capacidad de soñar aquel humanismo del que Europa ha sido la cuna y la fuente".
El Papa ha insistido en la necesidad de hacer una "transfusión de memoria" inspirándose en el pasado para afrontar el momento actual y actualizar la idea de Europa dando a luz a un "nuevo humanismo" basado en tres capacidades: integrar, generar y dialogar. Precisamente, sobre esta última, ha indicado que para lograr una paz duradera hay que armar a las nuevas generaciones "con el arma del diálogo y la negociación".
CULTURA DEL DIÁLOGO EN LOS COLEGIOS
En este sentido, Francisco ha propuesto incluir la cultura de diálogo como asignatura transversal en todos los programas escolares de Europa para enseñar a los niños "otro modo de resolver los conflictos a los que se les está acostumbrando". También ha enfatizado que urge crear coaliciones, no solo militares o políticas, sino también educativas.
Por otro lado, en cuanto a la capacidad de integrar, el Pontífice ha llamado a los líderes europeos a promover una integración basada en la solidaridad que "nunca debe ser confundida con limosna" sino entendida como "creación de oportunidades para que los habitantes puedan desarrollar su vida con dignidad". Además, ha advertido a las naciones de que no basta solo con la integración geográfica porque la más importante es la cultural y les ha exhortado a no replegarse a "colonizaciones ideológicas".
En un discurso plagado de referencias a los padres fundadores de Europa, el Papa ha invitado a superar el "cansancio", el "atrincheramiento" y el "egoísmo" acercándose de nuevo al proyecto inicial de construir unidad. "¿Qué te ha sucedido Europa humanística defensora de los DDHH y de la justicia, tierra de filósofos, artistas, músicos y escritores, madre de pueblos y naciones, de hombres y mujeres que dieron la vida por la dignidad de sus hermanos?", ha reflexionado.
Durante la ceremonia también han intervenido los presidentes de las instituciones europeas: Jean-Claude Juncker (Comisión), Martin Schulz (Parlamento) y Donald Tusk (Consejo), quienes también han mantenido una audiencia con el Papa antes de arrancar la ceremonia.
El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha destacado que el Papa Francisco recuerda a los líderes de los gobiernos "que se niegan a acoger refugiados en su país" lo que es la solidaridad y la humanidad. "El temor es comprensible pero en política es mal consejero. Algunos quieren construir nuevos muros y vallas", ha criticado.
En todo caso, ha indicado que los valores humanistas todavía permanecen. "Cuando veo a los cientos de miles de voluntarios en Lesbos que ofrecen comida, ropa y agua a quienes huyen de la guerra, no tengo razón ninguna para angustiarme por el futuro de Europa, porque ellos muestran los valores de justicia y solidaridad, muestran a los refugiados el rostro humano de Europa", ha subrayado.
En este sentido, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha destacado que el Papa ha acogido en proporción al tamaño de los estados "más refugiados que cualquier país de la UE" y le ha agradecido que "apele a la conciencia" de los mandatarios y les anime a "tener valores" y a hacer "un mejor uso de su enorme potencial".
Por su parte, Donald Tusk, ha definido a Francisco como "el Papa de la esperanza" y ha afirmado que desde su llegada al Vaticano ha abrazado "con gran alegría" su visión de la Iglesia como hospital de campaña en lugar de como "fortaleza". Asimismo, ha mostrado su "orgullo" por una Europa en la que "todavía está presente el espíritu de amor y libertad".
En la ceremonia, que habitualmente tiene lugar en el ayuntamiento de Aquisgrán (Alemania) pero que en esta ocasión se ha celebrado en la Sala Regia del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, han estado presentes relevantes mandatarios, entre ellos, el Rey Felipe VI y la canciller alemana Angela Merkel.
EL PREMIO CARLOMAGNO
El Premio Carlomagno, instituido en 1950, es el galardón más antiguo y conocido que se entrega cada año a las personalidades o instituciones que hayan destacado por su labor en favor del avance y la unidad europea. El galardón debe su nombre a Carlomagno, rey de los francos, considerado como el 'padre de Europa' por sus contemporáneos.
Francisco es el segundo pontífice en recibir esta distinción, después de Juan Pablo II, que la obtuvo en 2004. El comité ejecutivo del Premio que falló el pasado 23 de diciembre alabó el mensaje "de paz y comprensión" del Papa, así como "su compasión, su tolerancia, su solidaridad y su integridad a lo largo de su pontificado". "En estos momentos en que numerosos ciudadanos en Europa buscan su camino, su Santidad el Papa Francisco envía un mensaje de amor y de ánimo", declaró el comité.
Otras personalidades que han sido distinguidas con este galardón son la canciller alemana, Angela Merkel, en 2008, el expresidente estadounidense Bill Clinton en 2000, así como el Rey Juan Carlos I en 1982, el expresidente del Gobierno Felipe González en 1993 y el exsecretario general de la OTAN Javier Solana en 2007.