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El Papa afirma en el Via Crucis que delante de la Cruz el hombre se siente "hijo" y no "cosa"

Pide que la Cruz enseñe "que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón" en un discurso que no estaba previsto
El Papa ha afirmado este Viernes Santo que, delante de la Cruz, el hombre se siente "hijo" y no "cosa u objeto", tras presidir su segundo Vía Crucis como Pontífice en el Coliseo de Roma.
A pesar de que el portavoz de la Oficina de prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, había descartado una intervención del Papa, Francisco finalmente ha pronunciado un discurso al final del Vía Crucis, y no sólo una bendición como estaba previsto inicialmente.
En un breve discurso de apenas 4 minutos, el Santo Padre ha afirmado que la Cruz también es reflejo de la "inmensa misericordia del amor de Dios" porque delante de la Cruz el hombre se siente "hijo" y no "cosa u objeto".
Así, ha rezado antes las miles de personas reunidas en las inmediaciones del Coliseo de Roma para que la Cruz enseñe "que el mal no tendrá la última palabra, sino el amor, la misericordia y el perdón".
El Papa ha afirmado además que en la Cruz se ve "la monstruosidad del hombre que se deja llevar por el mal". "Dios ha puesto en la Cruz de Jesús toda la vanidad y prepotencia", ha agregado.
Asimismo, ha pedido recordar "a los enfermos y a las personas abandonadas bajo el peso de la Cruz", para que encuentren "esperanza" en el "amor de Dios" y en la "Resurrección" para, posteriormente, proceder a la bendición de todos los asistentes.
El Papa Francisco no ha llevado la Cruz en ninguna estación, sino que ha esperado concentrado y meditando directamente en la terraza del Palatino, al igual que sus predecesores en los últimos anos.
AMPLIA REPRESENTACIÓN EN LAS 14 ESTACIONES
Mientras, en la primera y ultima estación, la Cruz ha sido llevada por el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini; mientras que en la segunda han tomado el relevo un grupo de obreros y empresarios; en la tercera, un grupo de extranjeros; en la cuarta, dos extoxicómanos; y en la quinta, dos personas "sin techo".
Una familia de Roma con tres hijos ha llevado la cruz en la sexta estación; dos presos en la séptima; dos mujeres en la octava; una mujer con discapacidad en silla de ruedas en la novena; dos niños en la décima; dos ancianos en la undécima; dos custodios de Tierra Santa en la duodécima estación y, por último, dos religiosas.
A ambos lados de la Cruz, dos jóvenes del Vicariato de Roma han sostenido dos velas durante todo el Via Crucis.
Mientras, las meditaciones de este año han sido escritas por el arzobispo de Campobasso-Bojano, monseñor Giancarlo Maria Bregantini y han sido leídas en directo en la televisión italiana por la actriz Virna Lisi.
La tortura, la lentitud de una justicia "ahogada en un mar de burocracia", los refugiados y emigrantes, los que sufren las consecuencias de la violencia, la crisis económica, la falta de empleo, la usura, el dolor y la enfermedad, las mujeres maltratadas, las esclavizadas por miedo y explotación o el hacinamiento en las cárceles han sido algunos de los temas que se han meditado en este Vía Crucis.
Monseñor Giancarlo Bregantini también ha recordado problemas locales de su zona, como los niños que mueren por la quema de residuos tóxicos que producen cáncer.