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El Papa pide seguir el ejemplo de la Virgen María y recuerda que "un mundo sin Dios es un mundo sin futuro"

Benedicto XVI ha pedido seguir el ejemplo de la Virgen María, que lleva en sí misma la presencia de Dios, y ha recordado que "un mundo sin Dios es un mundo sin futuro" durante la celebración de la Santa Misa en la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo (Italia).
En su homilía, el Papa ha descrito la profunda unión de la Madre con el Hijo al explicar que la Asunción de María aporta "la certeza de que en Dios hay un espacio para el hombre" y por lo tanto "María, la Asunta, unida a Dios no se aleja del hombre", según informa Radio Vaticano.
El Pontífice ha recordado la proclamación del dogma de Pío XII de la Virgen María en el que se asegura que "terminado el curso de la vida terrena, fue asunta a la gloria celeste en alma y cuerpo".
Además, ha explicado que la Virgen María "es el Arca Santa que lleva en sí misma la presencia de Dios" por lo que ha invitado a seguir su ejemplo porque, ha añadido, "María, unida a Dios, participa de la presencia de Dios, esta cercanísima a nosotros, a cada uno de nosotros".
"En Dios hay espacio para el hombre y Dios está cerca de María unida a Dios, está muy próxima, tiene el corazón ancho como el corazón de Dios", ha relatado, al tiempo que ha precisado que "no sólo en Dios hay espacio para el hombre, en el hombre hay espacio para Dios".
En este sentido, ha pedido "abrir nuestro ser a Dios porque en Él nuestra vida se enriquece y se hace grande". "Y así, fe, esperanza y amor se combinan: hoy, hay muchas palabras sobre un mundo mejor por esperar, sería nuestra esperanza", ha asegurado.
"Seguramente un mundo que se aleja de Dios se convierte en peor porque solo la presencia de Dios puede garantizar, también, un mundo bueno (...). Dios nos espera: esta es nuestra gran alegría y la gran esperanza que nace justo de esta Fiesta. María nos visita, y es el gozo de nuestra vida, y el gozo es esperanza", ha enfatizado.
Benedicto XVI ha terminado la homilía subrayando que "María es aurora y esplendor de la Iglesia triunfante; Ella es el consuelo y la esperanza para el pueblo que camina" por lo que ha pedido "su materna intercesión para que nos obtenga del Señor reforzar nuestra fe en la vida eterna".