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El Papa: "Quien se cree justo y juzga a los demás es un corrupto"

El Papa ha arremetido contra la actitud del corrupto que miente y hace como que reza pero, en realidad, solo se pavonea de sí mismo y ha advertido de que la "soberbia" y la "hipocresía" alejan de Dios y malogran la oración.
"Quien se cree justo y juzga a los demás es un corrupto --ha señalado Francisco durante la audiencia general de este miércoles--. ¿Cómo rezamos? ¿Cómo es nuestro amor?. ¿Se puede rezar con arrogancia o hipocresía? No. debemos rezar delante de Dios como somos".
En la catequesis, en la que ha reflexionado sobre la actitud precisa con la que los cristianos deben rezar, ha pedido que se recupere el valor del silencio y la sencillez en la oración. Así, ha puesto de ejemplo la breve oración 'Dios, ten piedad de mí pecador' y ha invitado a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro a que la repitan hasta seis veces.
Además, ha denunciado que "la locura del ritmo diario" muchas veces contradice los sentimientos y deja al cristiano "aturdido y confundido". Por eso, ha llamado a recuperar los valores de "la intimidad y el silencio", porque, según ha señalado el Pontífice, es "ahí donde Dios se encuentra". "Sólo a partir de ahí podemos, a su vez, conocer a otras personas y hablar con ellos", ha agregado.
Para el Papa, la "condición necesaria para recibir el perdón de Dios" es "la humildad". "Dios tiene debilidad por los humildes", ha señalado al respecto. En este sentido, ha explicado que en la parábola del fariseo y el publicano, el primero "más que rezar" se complace de la propia perseverancia y del propio respeto ante las leyes, pero "desprecia a los pecadores". Y, por tanto, según ha señalado, "descuida el mandamiento más importante" que es "el amor por Dios y por el prójimo".
Por otro lado, ha reclamado que las causas de beatificación y santificación aviven, en las diócesis y en los institutos religiosos, "el entusiasmo de la fe" y hagan florecer en los fieles el compromiso para lograr la propia santificación. Finalmente, ha pedido oraciones por los sacerdotes de todo el mundo, para que siempre sean imagen del corazón de Cristo.