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El Papa pide cerrar "las puertas" a los celos y las envidias que "destruyen" las comunidades cristianas

El Papa Francisco ha pedido a los fieles que cierren "las puertas" a "los celos y las envidias" que "destruyen" las comunidades cristianas, durante su homilía de este jueves durante la Misa en la Casa de Santa Marta.
"Una comunidad cristiana, cuando sufre --algunos de sus miembros-- de envidia, de celos, termina dividida: uno contra el otro. Es un veneno fuerte este, un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín", ha subrayado.
En este sentido, ha recordado el ejemplo de "tantas bellas comunidades cristianas que van bien" pero en las que, de pronto, "en uno de sus miembros entra el gusano de los celos y de la envidia" y, con esto, "la tristeza, el resentimiento del corazón y el cotilleo".
Además, ha precisado que los celos y la envidia conducen "al asesinato" pues, de hecho, según dice la Biblia, "por la envidia del diablo ha entrado el mal en el mundo".
Según ha indicado, la persona envidiosa y celosa es "una persona amarga" pues "no sabe cantar, no sabe qué es la alegría" y "siempre está pensando 'aquel tiene esta cosa y yo no'". "Esto le lleva a la amargura, que se difunde por toda la comunidad. Son sembradores de amargura", ha asegurado el Pontífice.
Asimismo, ha añadido que otra de las consecuencias que traen los celos y la envidia son "los cotilleos" que también "dividen la comunidad, la destruyen". Por ello, ha rezado para que la semilla de los celos y de la envidia no siembre en el corazón de las comunidades cristianas.