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El Papa pide "podar la "falsedad", la "mundanidad" y la "indiferencia" en Cuaresma

El Papa ha arremetido contra la "falsedad", la "mundanidad" y la "indiferencia" y ha pedido que el tiempo de Cuaresma sirva para podar estas actitudes, durante la misa con el rito de imposición de cenizas que ha celebrado en la basílica de San Pedro del Vaticano y en la además ha impuesto el mandato a 700 Misioneros de la Misericordia, con motivo del Jubileo.
Francisco ha subrayado que esa poda "benéfica" servirá "para no pensar que todo va bien si una está bien; para entender que lo que cuenta no es la aprobación, la búsqueda del éxito o del consenso, sino la limpieza del corazón y de la vida y para encontrar de nuevo la identidad cristiana, es decir, el amor que sirve, no el egoísmo que se sirve".
En total, serán más de mil los Misioneros de la Misericordia en todo el mundo, que serán "testigos privilegiados en sus Iglesias particulares de lo extraordinario del Año Jubilar".
En la solemne misa en la que han concelebrado cardenales, obispos y más de 700 Misioneros, que han recibido el "mandato" unido a la facultad de absolver también los pecados reservados a la Sede Apostólica, el Pontífice ha reflexionado sobre el camino cuaresmal y los obstáculos que impiden recorrerlo.
Así, el Papa ha advertido de la tentación que cierra "las puertas del corazón" para permanecer "blindados dentro" y "prisioneros del mal". "Está la tentación de cerrar las puertas, o sea, convivir con el propio pecado, haciéndolo pequeño, justificándose siempre, pensando no ser peores que los otros", ha explicado.
El Pontífice argentino también ha alertado de "la vergüenza a abrir la puerta secreta del corazón" que "no debe transformarse nunca en temor o miedo". Para el obispo de Roma el tercer obstáculo es alejarse de la puerta. "Esto sucede cuando nos encerramos en nuestras miserias, cuando nos lamentamos continuamente, uniendo entre sí las cosas negativas, hasta hundirnos en los huecos más oscuros del alma", ha dicho.
Por ello, el Papa ha recomendado "no permanecer en uno mismo" y reconciliarse con Dios. "No es un simplemente un buen consejo paterno y tampoco solamente una sugerencia; es una verdadera y propia súplica en nombre de Cristo", ha explicado.
Durante la homilía, el Santo Padre ha recordado la presencia en la celebración de los Misioneros de la Misericordia a los que les ha dicho que la oración es "expresión de apertura y de confianza en el Señor". "Es el encuentro personal con Él, que acorta las distancias creadas por el pecado. Rezar --ha indicado el Papa-- es decir 'no soy autosuficiente"..