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El Papa alerta ante miles de personas con discapacidad contra las sociedades que ocultan la "imperfección"

El Papa ha alertado ante miles de personas con discapacidad contra las sociedades que ocultan la "imperfección" y la consideran "un coste insoportable". Así, ha afirmado que un mundo mejor es aquel en el que crece la solidaridad y el respeto.
En la homilía de la misa celebrada en la plaza de San Pedro, con motivo del Jubileo de los enfermos y personas con discapacidad, Francisco ha criticado la sociedad del culto al cuerpo que es un "fenómeno de masas y un negocio" que provoca que se oculte "la imperfección".
Así, ha denunciado que bajo esa lógica, "lo que es imperfecto debe ser ocultado, porque va en contra de la felicidad y de la tranquilidad de los privilegiados y pone en crisis el modelo imperante".
Durante la homilía, ha denunciado que se considera que una persona enferma o discapacitada "no puede ser feliz porque es incapaz de realizar el estilo de vida impuesto por la cultura del placer". En este sentido, ha lamentado que se tenga a las personas con discapacidad "separadas en algún recinto o en las reservas del pietismo y del asistencialismo" con el fin de que "no pongan obstáculos al ritmo de un falso bienestar".
Asimismo, ha deplorado que se considere a las personas con discapacidad como una "carga pesada" de la que es mejor "deshacerse cuanto antes". "Son considerados una carga económica insostenible en tiempos de crisis", ha lamentado.
Así, ha condenado la falsedad y la hipocresía de las sociedades que "cierran los ojos ante la enfermedad y la discapacidad". Para el Papa, el verdadero sentido de la vida incluye la aceptación del sufrimiento y de la limitación. Por eso, ha explicado que todas las personas antes o después tendrán que combatir "la fragilidad o la enfermedad" propia o de los demás.
Al explicar las maneras de afrontar la enfermedad, el Papa ha señalado la "actitud cínica" de tratar de resolver todo solo con las propias fuerzas, o poner "la confianza en los descubrimientos de la ciencia, pensando que ciertamente en alguna parte del mundo existe una medicina capaz de curar la enfermedad".
Finalmente, ha determinado que la manera en que se vive la enfermedad y la discapacidad "es signo del amor" que se está dispuesto a ofrecer. "El modo en que afrontamos el sufrimiento y la limitación es el criterio de nuestra libertad de dar sentido a las experiencias de la vida, aun cuando nos parezcan absurdas e inmerecidas", ha concluido.