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El Papa reclama a los cristianos que no caigan en la "terrible trampa" de vivir sin esperanza

El Papa ha reclamado a los cristianos que no caigan en la "terrible trampa" de vivir sin esperanza y como si sus problemas fueran el "centro de la vida", durante la Vigila Pascual en la que además ha administrado el sacramento del bautismo a doce personas, seis albaneses, dos coreanos y otras cuatro de India, China, Camerún e Italia.
"Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida", ha exclamado.
En la misa que ha celebrado en la basílica de San Pedro, que para los católicos simboliza la espera de la resurrección de Jesús, ha advertido de que si los católicos no se comportan como "siervos alegres de la esperanza" que anuncian al Resucitado con la vida y mediante el amor, se corre el riesgo de que la Iglesia se convierta en "un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo".
Por ello, el Papa ha pedido a los fieles que no permanezcan "tristes y sin esperanza" o "encerrados" en sí mismos porque sólo al abrirse al Señor encontrarán "la vida". Así, ha explicado que la esperanza "no es simple optimismo y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo" sino un "don de Dios" que no defrauda.
El obispo de Roma ha defendido que el Paráclito "no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que ha vencido el pecado, la muerte y el temor, siempre ama y perdona".
En este sentido, el Pontífice ha reclamado que remuevan la "falta de esperanza" para que no permitan que "la oscuridad y los miedos" se apoderen del corazón.
"Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo ha resucitado! Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocerá ocaso", ha concluido.
Durante el rito de la Vigilia Pascual, el Papa ha bendecido el fuego y ha incidido con un punzón sobre el Cirio Pascual, señalado con la alfa y la omega -primera y la última letra del alfabeto griego- una cruz y el número 2016, en referencia a este año. Está previsto que este domingo el Papa celebre la misa de Domingo de Resurrección y que después imparta desde el balcón central de la basílica de San Pedro, el habitual Urbi et Orbi, la bendición para la ciudad y para el mundo.