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El Papa defiende la "educación moral y religiosa" frente a la manipulación educativa del "pensamiento único"

El Papa ha defendido el derecho de los padres a la "educación moral y religiosa" de sus hijos frente a la manipulación educativa del "pensamiento único" en una reunión con representantes de la Oficina Internacional Católica de la Infancia.
De este modo, Francisco ha puesto de manifiesto que "los horrores" de la manipulación educativa vividos en las grandes dictaduras genocidas del siglo XX "no han desparecido" al tiempo que ha denunciado que conservan su actualidad "bajo ropajes diversos y propuestas, que con pretensión de modernidad, fuerzan a caminar a niños y jóvenes por el camino dictatorial del pensamiento único".
En el encuentro con miembros de la ONG de protección de los derechos del niño y de defensa de los maltratos infantiles, el Papa ha manifestado su rechazo total "a todo tipo de experimentación educativa con los niños". "Con niños y jóvenes no se puede experimentar", ha clamado.
A su vez, ha invitado a llevar adelante los proyectos "contra el trabajo esclavo" que reafirmen el derecho de los niños "a crecer en una familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectivo".
También ha explicado que trabajar por los derechos humanos presupone "mantener siempre viva la formación antropológica, estar bien preparados en la realidad de la persona humana", y "saber responder a los problemas y desafíos que plantean las culturas contemporáneas y la mentalidad difundida por los medios de comunicación social".
Por ello, ha animado a los que trabajan en Oficina Internacional Católica de la Infancia a "ofrecer a sus dirigentes y funcionarios una formación permanente sobre la antropología del niño, porque es ahí donde los derechos y las obligaciones tienen su fundamento". El pontífice ha subrayado que el planteamiento de los proyectos educativos "depende" de la formación de sobre la antropología del niño.
En esta línea, ha elogiado los esfuerzos del BICE (Oficina Internacional Católica de la Infancia) y ha afirmado que "nació de la maternidad de la Iglesia".
El BICE (Oficina Internacional Católica de la Infancia) fue creado en 1948. Es una red internacional católica de organizaciones comprometidas en la promoción y la protección de la dignidad y los derechos del niño, Está presente en 66 países en 4 continentes, mediante las organizaciones miembros que lo constituyen así como sus asociados.
El BICE posee un estatuto consultivo ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC). Por ello, participa activamente en el Consejo de Derechos Humanos y el Comité de Derechos del Niño. Tuvo su origen a partir de la intervención del Papa Pío XII en defensa de los niños, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, esta organización se ha comprometido siempre en promoverla defensa de los derechos del menor, contribuyendo también a la Convención de las Naciones Unidas de 1989. En esta labor colabora constantemente con las oficinas de la Santa Sede en Nueva York, en Estrasburgo y sobre todo en Ginebra.