Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Papa pide una respuesta política, social y económica a largo plazo para integrar a los refugiados

El Papa ha pedido una respuesta política, social y económica a largo plazo, para integrar a los refugiados, durante su discurso ante los participantes de la Conferencia Internacional impulsada por la Fundación Centesimus Annus-Pro Pontífice.
"Más allá del aspecto inmediato y práctico de implementar ayudas materiales, la comunidad internacional está llamada a dar respuestas políticas, sociales y económicas a largo plazo a estos problemas que van más allá de las fronteras nacionales y continentales y que afectan a todo el mundo", ha aseverado.
Así, ha manifestado que la lucha contra la pobreza no es solamente un problema económico, sino sobre todo un problema moral, al que hay que hacer frente con solidaridad. Por ello, ha pedido una actitud más igualitaria en lo que se refiere a las necesidades y aspiraciones de los individuos y de los pueblos de todo el mundo.
Francisco ha expresado su esperanza em que se generen "nuevos modelos de progreso económico" que no estén únicamente orientados al beneficio, sino al bien común, la inclusión el desarrollo integral y la creación de puestos de trabajo.
Por otro lado, ha tildado de "escándalo" la tasa del paro juvenil y ha reclamado a los políticos medidas que la afronten como si fuera una "enfermedad social".
Francisco ha arremetido una vez más contra la visión económica que exclusivamente está orientada al beneficio y al bienestar material, porque, según ha dicho, no es capaz de contribuir de forma positiva a una globalización que favorezca el "desarrollo integral de los pueblos en el mundo, una justa distribución de los recursos, así como la garantía del trabajo digno y el crecimiento de la iniciativa privada de las empresas locales.
Por ello, ha alertado de las consecuencias que tiene en la sociedad la implementación de una "economía de exclusión" que desarrolla una sociedad en la que las personas que no sirven son descartadas. "Esto se ve en las sociedades más desarrolladas, donde el crecimiento del porcentaje de pobreza y la decadencia social representan una seria amenaza para las familias, para la clase media que se disminuye y, de forma particular, para los jóvenes", ha reiterado.