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Piden seis años de cárcel para un acusado por estafar 700.000 euros a un empresario con billetes tintados

La Fiscalía solicita seis años de prisión para un acusado de origen camerunés por presuntamente estafar 700.000 euros -junto a otras cuatro personas ya condenadas por hechos-, mediante el timo de los billetes tintados, a un constructor mallorquín con quien se pusieron en contacto para proponerle diversos negocios inmobiliarios aparentando tener un elevado poder adquisitivo.
El inculpado, Bruno B.D., se sentará en el banquillo el próximo miércoles, a las 12.15 horas, para ser juzgado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares. El Ministerio Público, quien le considera autor de un delito de estafa de especial gravedad, también reclama para él el pago de una multa de 2.160 euros.
Según el escrito de calificación de la Fiscalía, los cinco acusados acudieron al empresario Bartolomé A. para informarle de que tenían en su poder 150 millones de euros de curso legal, si bien para sacar tal cantidad de billetes de su país los habían tintado de color negro a fin de eludir el control aduanero. De este modo, convencieron al promotor para que comprara parte de los billetes así como los productos químicos precisos para eliminar el tinte.
Así, según la acusación, el 17 de marzo de 2009 el empresario entregó la cantidad de 120.000 euros a cambio de una caja fuerte con parte de los billetes tintados, el día 20 pagó 280.000 por el reactivo, el día 23 pagó 80.000 y el 24 de marzo abonó 220.000 euros a cambio de nuevos billetes tintados y el reactivo correspondiente, si bien, finalmente, resultó que los billetes eran cartulinas negras.
Se trata de unos hechos por los que la Audiencia ya impuso, en julio de 2010, seis años de prisión a Emmanuel Elame y Stephan Djemmo por estafa, así como tres años por el mismo delito para Sekouba Tounkara y Boubacar Tounkara en concepto de cómplices. Además, condenó a todos ellos a indemnizar al empresario con 700.000 euros.
EL EMPRESARIO: "QUIEN TIENE HAMBRE COME HASTA TORTILLA"
Durante ese juicio, todos los inculpados excepto Emmanuel negaron tajantemente el fraude, mientras que el perjudicado por los hechos manifestó incluso que, pese a que desde un primer momento desconfió y que ni Boubacar ni Sekouba le dieron seguridad alguna, "quien tiene hambre come hasta tortilla" y que "quien mal no hace, mal no piensa".
El constructor explicó en la vista oral que no abrió las cajas bajo la advertencia de los acusados de que no lo hiciera hasta que recibiera un producto químico que permitía reconvertir los billetes ennegrecidos, y aseveró que cuando le pidieron un millón de euros más y sin haber recibido hasta entonces "líquido alguno", procedió a abrir una de las cajas "temiéndome lo peor" y constatando que se trataba de billetes falsos.