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"Podría caer alguna cabeza política" en la operación 'Bloque'

Hasta nueve delitos pesan sobre algunos de los 26 policías de la comisaría de Coslada imputados por corrupción. Cohecho, amenazas, agresiones, delitos contra la salud pública y la lista crece. "Sobre el 'Capo de la Mafia' recaen todos los delitos", enfatiza Alfredo Perdiguero, secretario general en Madrid y portavoz de la Unión Federal de la Policía (UFP), refiriéndose a Ginés Jiménez, Jefe de la Policía Municipal de Coslada. Pero, la investigación no acaba con estas detenciones, incluso "podría caer alguna cabeza política", asegura Perdiguero según ha podido saber desde la Policía Judicial.
La operación 'Bloque' llama la atención porque los hechos que se les imputan a estos agentes de la Policía eran 'vox populi'. Entre el 70 y 80 por ciento de los vecinos de Coslada conocían el abuso de poder que ejercía el grupo Ginés, que se autodenominaba 'El Bloque'. El miedo, las amenazas, las presiones y los amigos de Ginés han mantenido archivadas las denuncias que caían sobre él.
El ex alcalde del municipio madrileño, José Huélamo, era "amigo íntimo" de Jiménez, según el secretario general de la UFP. Quien también le atribuye amistades en el Juzgado de Coslada, puesto que las denuncian que 'El Sheriff' acumulaba se archivaban "sin saber por qué". Por ello, Perdiguero también entiende que se deben pedir responsabilidades al Juzgado. Asimismo, según el portavoz de la UFP, el Alcalde de Coslada "debería tener plena autoridad para detener a 'este señor'" tras las denuncias de los vecinos por palizas y abusos.
Después de 20 años en el cargo y año y medio de demostrables delitos, la Policía Nacional ha podido detener a una treintena de agentes municipales. Los testigos, ahora protegidos, que han denunciado los hechos son las prostitutas de origen rumano que trabajaban en Coslada y sufrían los abusos de 'El Bloque'. A través de pinchazos telefónicos a los agentes de 'El Bloque' y a hosteleros de la zona se han podido demostrar los cargos.
'El Bloque' era más que un grupo de agentes dentro del cuerpo municipal. Llevaban tatuados su número de placa y algunos de ellos también el símbolo que les representaba. "Presumían de pertenecer a una unidad que mantenía reuniones secretas", explica Perdiguero. Sus actividades eran la extorsión de los hosteleros, violaban a las prostitutas en sus coches oficiales y una larga lista de abusos que mantenían bajo el miedo a vecinos y propios compañeros. La mayoría son agentes jóvenes que trabajaban en el turno de noche.
Con esta operación la alegría ha llegado al cuerpo municipal de Policía de Coslada, que incluso estaban organizando una cena para celebrarlo. Los propios compañeros eran conscientes de la corrupción que se desarrollaba en Coslada, pero "si uno se quejaba era castigado". El portavoz de UFP defiende que se trata de un "hecho aislado, puntual", aunque reconoce que es un "hecho demasiado grande".