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Prevención y genética, diagnóstico precoz, multidisciplinariedad y supervivencia, pilares del abordaje de cáncer de mama

Prevención y genética, diagnóstico precoz y cribado, enfoque multidisciplinar y afrontar la supervivencia son los cuatro en el abordaje del cáncer de mama, ha asegurado el cirujano de la Unidad de Mama del Instituto de Técnicas Avanzadas contra el Cáncer (iTAcc) de Madrid, José Luis Escat.
"Si bien cualquier cáncer altera nuestro ritmo de vida y nos mete de lleno en un hospital, el cáncer de mama traspasa el ámbito puramente médico para convertirse en un problema social, mediático y de salud pública. Un problema que abarca todos los ámbitos de la vida de la mujer", ha comentado Escat.
Y es que, si bien no existe una fórmula para prevenir el cáncer de mama, los hábitos de vida saludables, combatir la obesidad y realizar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a disminuir el riesgo cardiovascular, la aparición del cáncer y, además, se correlaciona con mejor pronóstico en las pacientes tratadas de cáncer de mama.
Sin duda, tal y como ha informado el experto, la predisposición más importante para desarrollar un cáncer de mama es ser mujer. "El efecto "Angelina Jolie" ha disparado los estudios genéticos en busca de las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, menos frecuentes de lo que podemos pensar y una pequeña muestra de los genes implicados en una mayor predisposición a sufrir cáncer de mama y de ovario. Para prescribir estos test, es necesario el consejo genético, pero lo más importante del test es si estamos preparados para el resultado", ha recalcado.
Respecto al diagnóstico precoz, el doctor ha recordado que actualmente la mamografía es el "mejor método" de detección en la población asintomática, por lo que ha animado a las mujeres a participar en las campañas de cribado.
Asimismo, en cuanto al tratamiento, Escat ha destacado la necesidad de que sea individualizado y de que, además, la valoración del diagnóstico y de la secuencia de los distintos tratamientos de cirugía, quimioterapia y radioterapia, sea "discutida y consensuada" en cada caso por los integrantes de las Unidades de Mama.
"El tratamiento quirúrgico ha evolucionado en los últimos 30 años de la mastectomía y el vaciamiento axilar, a la extirpación del tumor, la biopsia de uno o dos ganglios y la reconstrucción de la mama mediante técnicas de cirugía oncoplástica", ha comentado.
Esto, prosigue, ha sido posible gracias al impresionante avance en el tratamiento oncológico con fármacos como los taxanos y los anticuerpos monoclonales, y a la aparición de nuevos equipos de radioterapia. A su juicio, la evolución en la cirugía de mama se plasma en que la meta del cirujano de mama ha pasado de las grandes extirpaciones a conseguir la mejor resección oncológica con el mejor resultado estético.
AFRONTAR LA SUPERVIVENCIA
"Afrontar el cáncer de mama trasciende el ámbito estrictamente médico: "cómo decírselo a los hijos, cómo afrontar las relaciones de pareja, o cómo aceptar una imagen corporal distinta, son los primeros problemas con los que tiene que enfrentarse la mujer", ha advertido Escat.
Y es que, tal y como ha lamentado, este problema se "olvida" en el tratamiento, a pesar del beneficio que tiene y de los efectos secundarios y secuelas que puede tener no abordarlo.
"Desde el punto de vista social y laboral, están curadas. Pero el término superviviente de un cáncer de mama implica ser una paciente oncológica que debe ser seguida ante la posibilidad de una recaída. Y también engloba a pacientes que han recaído o que tienen la enfermedad diseminada. Por fortuna, los tratamientos han conseguido transformar en una enfermedad crónica muchos de los casos que antes eran fatales", ha zanjado.