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Profesionales sanitarios, electricistas y hosteleros, trabajadores que tienen más riesgo de sufrir problemas en los pies

Profesionales sanitarios, electricistas y los hosteleros son los trabajadores que tienen más riesgo de sufrir problemas en los pies, según ha informado el secretario del Colegio Oficial de Podólogos del País Vasco, quien ha alertado de que las empresas "no invierten lo suficiente" en este tipo de calzado.
"Generalmente es un calzado muy pesado y que está hecho con material con muy poca amortiguación en la suela. Existen otros materiales como el 'kevlar', que sirve para reducir el peso del acero con el que están reforzadas estas botas, y el caucho para mejorar la amortiguación de la suela, pero su precio es mayor. Profesionales como los electricistas, el personal de mantenimiento o los trabajadores de fábricas se ven obligados a utilizar este calzado a diario", ha explicado.
Además, prosigue, los ambientes excesivamente húmedos también resultan perjudiciales ya que lo profesionales que trabajan bajo ese tipo de condiciones a menudo optan por las botas de goma como parte fundamental de su uniforme de trabajo y, a pesar de que cumplan a la perfección su función impermeabilizadora, su transpiración es prácticamente nula, por lo que ha aconsejado sustituir el calzado de goma por uno que disponga de otros compuestos que sean impermeables y transpirables.
OTRAS PROFESIONES
El personal de la construcción o los pescaderos son dos de las familias profesionales que se pueden ver afectadas por esta cuestión. Su objetivo primordial debe ser el de pasar el menor tiempo posible con los pies húmedos para evitar hongos o maceraciones en los pies. Algo que se puede prevenir utilizando talcos y cremas y cambiando de calcetines con frecuencia", ha señalado el experto.
Ahora bien, estos problemas no solo afectan a profesiones 'técnicas', sino también a aquellas que requieren que el profesional tenga que permanecer muchas horas de pie. Es el caso de los hosteleros, los dependientes de las tiendas o los peluqueros, a los que se les recomienda que utilicen un calzado de piel que favorezca la transpiración. Además, es recomendable que la suela sea de caucho y que el tacón tenga un grosor de entre 2 y 4 centímetros, unas medidas que no modifican las cargas de los pies de manera anómala.
Para todos los profesionales en general, lo que se recomienda es que utilicen un calzado de una talla correcta, que se ajuste correctamente al pie y no se mueva, una situación que puede derivar en durezas o ampollas, pero eso sí, manteniendo libertad de movimiento en los dedos. Es recomendable escoger zapatos con alta transpirabilidad, como es el caso de los de piel. Y, por encima de todo, utilizar el calzado laboral solamente en el puesto de trabajo y el menor tiempo posible.