Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rescatado muerto uno de los atrapados por un alud cerca de Candanchú

Rescatado el cadáver de un montañero. Foto: Informativos Telecincotelecinco.es
Una persona muerta y dos heridas es el balance del alud que ha sorprendido a siete personas en la zona de Rioseta, a unos cuatro kilómetros de la estación de esquí de Candanchú (Huesca). Los afectados por la avalancha iban en dos grupos procedentes de Madrid y Valencia, tres de ellos montañeros que escalaban el Pico del Águila y los otros cuatro practicando esquí de fondo.

 

La avalancha se produjo poco después del mediodía en la zona de Rioseta, donde hay una instalación militar, próxima a la estación de Candanchú.

La Guardia Civil ha rescatado el cadáver de uno de los montañeros, cuya identidad no ha sido facilitaba, quien iba a acompañado de otras dos personas que han resultado heridas, una de ellas con una fractura en una pierna.

Los otros cuatro afectados por el alud han logrado salir por sus propios medios.

En las labores de rescate han participado miembros del centro invernal y la Guardia Civil de Montaña y del Ejército, que cuenta con una instalación militar en Rioseta.

El montañero fallecido hoy es el séptimo en lo que va de año que muere como consecuencia de un alud, ya que estos se han prodigado en estos primeros meses debido a las frecuencia e intensidad de las nevadas provocando, además, numerosos incidentes aunque sin víctimas mortales.

El 10 de enero fue el peor día hasta ahora, ya que en esa fecha la Guardia Civil encontró los cadáveres de tres montañeros navarros que habían desaparecido el día anterior en Villanúa (Huesca) después de que fueran alcanzados y sepultados por un alud.

Otro montañero murió sepultado por un alud el 2 de febrero y, al día siguiente, dos escaladores perdieron la vida al quedar atrapados por un alud cuando ascendían por una pared de hielo en el Vall de Boí, en el pirineo leridano.