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La Santa Sede alerta de que "no hay solución militar" a la crisis siria

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, el arzobispo Silvano M. Tomasi, ha indicado que "no hay solución militar a la crisis siria", durante su intervención este miércoles en la Conferencia Internacional sobre Siria Ginebra 2, que se celebra en Montreux (Suiza).
"No hay una solución militar a la crisis siria. La Santa Sede está convencida de que la violencia no conduce a nada, excepto a la muerte, la destrucción y la falta de futuro y renueva su llamamiento urgente a las partes involucradas a que respeten plena y absolutamente el derecho humanitario", ha señalado.
El prelado ha afirmado que "ante el sufrimiento indescriptible del pueblo sirio, un sentido de solidaridad y responsabilidad común empuja a comprometerse en un diálogo basado en la honestidad, la confianza mutua y medidas prácticas" y ha propuesto el diálogo cómo única manera de seguir adelante.
Lo primero, según ha indicado es "el alto el fuego inmediato e incondicional y el fin de la violencia de cualquier tipo como prioridad y objetivo urgente de estas negociaciones", a lo que ha añadido la necesidad de que todas las armas sean entregadas y de dirigir el dinero que se invierte en ellas hacia la asistencia humanitaria.
Asimismo ha reiterado que el cese de las hostilidades debe ir acompañado de una mayor asistencia humanitaria y del inicio inmediato de la reconstrucción, que "debe comenzar ya con las negociaciones y ser sostenida por la generosa solidaridad de la comunidad internacional".
A su juicio, también "se debe prestar una atención preferente a los jóvenes, para que, a través de su compromiso y su trabajo, puedan convertirse en los protagonistas de un futuro pacífico y creativo de su país".
Para la reconstrucción de la comunidad, según ha precisado, es necesario el diálogo y la reconciliación "sostenidos por una dimensión espiritual". En este sentido, ha apuntado que "la Santa Sede alienta encarecidamente a todas las confesiones y las comunidades religiosas en Siria a conocerse mejor, a una mejor comprensión y al restablecimiento de la confianza".
"Es importante --ha remarcado-- que las potencias regionales e internacionales propicien el diálogo constante y que afronten los problemas regionales. La paz en Siria podría convertirse en un catalizador de la paz en otras partes de la región, y en un modelo de esa paz que se necesita con tanta urgencia".
Además, ha añadido que, más allá de la "tragedia" de la crisis actual, puede haber "nuevas oportunidades y soluciones originales" para Siria "sin que nadie esté obligado a dejar su país a causa de la intolerancia".
El arzobispo ha concluido recordando cómo desde el inicio de la crisis de Siria la Santa Sede ha seguido los acontecimientos con gran preocupación y ha pedido insistentemente a todas las partes que se comprometan a prevenir la violencia y a prestar asistencia humanitaria a las víctimas.
El Observador de la Santa Sede se ha referido igualmente a las numerosas ocasiones en las que el Papa Francisco ha alzado su voz contra "la futilidad de la violencia, invitando a una solución negociada de los problemas y manifestando el deseo de una participación justa y equitativa en la vida social" así como la organización de una jornada de oración y ayuno por la paz en Siria y Oriente Medio.