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El Sínodo de la Familia plantea agilizar los procedimientos de nulidad matrimonial y discrepa sobre los divorciados

Varios padres sinodales han expuesto durante el Sínodo Extraordinario sobre la Familia. que se celebra hasta el próximo domingo 19 de octubre en el Vaticano, la necesidad de "hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad". Además, se han manifestado diferentes posturas respecto a las soluciones para los divorciados vueltos a casar, en especial, sobre su acceso a los sacramentos.
El relator general del Sínodo, el cardenal húngaro Peter Erdö, ha expuesto este lunes, durante la undécima Congregación general la 'Relatio post disceptationem', el resumen de las 265 intervenciones que se han escuchado hasta ahora sobre los desafíos de la familia en el contexto de la nueva Evangelización, que será la base para el documento final del Sínodo.
De este modo, se ha propuesto la agilización del procedimiento de las causas matrimoniales, a través del aumento de la "responsabilidad del obispo diocesano", el cual en su diócesis podría encargar a un sacerdote debidamente preparado que pueda gratuitamente aconsejar a las partes sobre la validez del matrimonio.
Igualmente, se ha aludido a la posibilidad de superar "la necesidad de la doble sentencia conforme" o "determinar una vía administrativa bajo la responsabilidad del obispo diocesano", así como abrir "un proceso sumario para realizar en los casos de nulidad notoria".
Por otro lado, el documento expuesto por el cardenal Erdö da cuenta de que se debe considerar "la posibilidad de dar relevancia a la fe de los novios en orden a la validez del sacramento del matrimonio". Sobre todo se ha destacado que "en todos los casos se trata de establecer la verdad sobre la validez del vínculo".
Además, el documento afirma que la comunidad local y los pastores "deben acompañar" a las personas divorciadas pero no vueltas a casar "con preocupación", sobre todo cuando hay hijos o es grave su situación de pobreza. Sobre las situaciones de los divorciados vueltos a casar se ha puesto sobre la mesa la necesidad de "un discernimiento atento y un acompañamiento lleno de respeto, evitando cualquier lenguaje o actitud que les haga sentir discriminados".
El documento expresa que hacerse cargo de estas personas "no supone para la comunidad cristiana un debilitamiento de la fe y del testimonio de la indisolubilidad matrimonial, sino que expresa su caridad con este cuidado".
Con respecto a la posibilidad de acceder a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarística, algunos han argumentado a favor de la disciplina actual en virtud de su "fundamento teológico", otros han optado por una mayor apertura a las condiciones bien precisas cuando se trata de situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y sufrimientos.
En este sentido, el documento expuesto por el cardenal Erdö informa de que para algunos padres sinodales el eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de "un camino penitencial -bajo la responsabilidad del obispo diocesano-, y con un compromiso claro a favor de los hijos".
SOLUCIONES NO GENERALIZADAS
Esto se trataría de una posibilidad "no generalizada, fruto de un discernimiento actuado caso por caso, según una ley de la gradualidad, que tenga presente la distinción entre el estado de pecado, estado de gracia y circunstancias atenuantes".
El documento plantea la clara necesidad de opciones pastorales valientes para sanar a las familias heridas, entre ellas los separados, los divorciados no vueltos a casar o vueltos a casar.
En este sentido, los Padres sinodales, han advertido de "la urgencia de nuevos caminos pastorales", que partan de la realidad efectiva de "las fragilidades familiares", reconociendo que estas situaciones no se eligen la mayor parte de las veces, sino que solo se sufren. Se ha puesto de manifiesto que no es sabio pensar en "soluciones únicas" o inspiradas en la lógica del "todo o nada".
Además, se ha resaltado la necesidad de que el diálogo y el debate vividos en el Sínodo continúen en las Iglesias locales al tiempo que se ha subrayado que las familias católicas están llamadas a ser en sí mismas los "sujetos activos de toda la pastoral familiar".
Sobre las familias heridas se ha planteado que primero debe ser escuchada "con respeto y amor" haciendo a sacerdotes, religiosos y laicos de la Iglesia sus compañeros de camino. Han subrayado que es "indispensable hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias de la separación o del divorcio" así como pensar en los hijos que no pueden convertirse en un "objeto de contienda y que se deben buscar las "formas mejores" para que puedan superar el trauma de la división familiar y crecer en el modo más posible sereno.
El informe presentado por el cardenal Erdö es un resumen de 58 puntos, dividido en tres partes, precedido por una Introducción y con una conclusión final. La primera parte versa sobre la necesidad de escuchar el contexto y los desafíos a la familia; La segunda aborda la mirada a Cristo y al Evangelio de la familia; La tercera es una línea guía que se basa en la confrontación con las perspectivas pastorales.