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La magnitud del sismo y la distancia al foco marcan los daños

La zona donde se ha producido un terremoto de magnitud 6.3, según el Instituto Geográfico nacional en el Mar de Alborán, es una franja de gran actividad sísimica que va desde El Egido, en Almería, hasta Alhucemas, en Marruecos. Dos grandes placas colisionan entre sí y liberan energía. En este caso el doble de la que hubo cuando Lorca, en Murcia, se vió sacudida por un sismo de magnitud 5.1 y que tuvo trágicas consecuencias: 9 personas murieron y cientos quedaron sin casa, porque muchos edificios se desplomaron o quedaron dañados. En esta ocasión el epicentro del sismo se ha localizado a 10 kilómetros de profundidad, pero a unos 20 kilómetros mínimo de la costa marroquí y a unos 100 de la ciudad autónoma de Melilla. A pesar de la magnitud del terremoto, esa distancia, lejos de poblaciones, ha minimizado la intensidad: es decir, los daños sufridos. En Lorca el terremoto se originó a tan solo un kilómetro de profundidad, bajo la ciudad. Aún más destructivo fue el terremoto que afectó Alhucemas en 2004, de igual magnitud al de este lunes, pero localizado en tierra, cerca de la ciudad y muy superficial. Hubo 631 muertos y casi 10.000 heridos.