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Solo dos de los trabajadores expatriados de MSF se han contagiado de ébola en su actuación en África

La ONG detecta un mayor número de casos entre las mujeres y más mortalidad en embarazadas y menores de 5 años Pide que las promesas de asistencia se materialicen ya que los sistemas de salud de los países afectados han colapsado
La ONG detecta un mayor número de casos entre las mujeres y más mortalidad en embarazadas y menores de 5 años
Pide que las promesas de asistencia se materialicen ya que los sistemas de salud de los países afectados han colapsado
Médicos Sin Fronteras (MSF) está trabajando desde hace meses en Guinea, Liberia y Sierra Leona, los tres países más afectados por el brote de ébola que ha dejado ya más de 3.400 muertos, y en este tiempo solo dos de sus trabajadores expatriados y 16 de los locales han resultado contagiados gracias a las medidas de seguridad que se siguen para prevenir los contagios, según ha explicado Miriam Alía, coordinadora médica de la Unidad de Emergencias de la ONG.
En una entrevista concedida a Europa Press, Alía ha explicado que cada vez que el personal sanitario de la ONG --normalmente un 10 por ciento expatriados y un 90 por ciento local-- tiene que atender a un enfermo de ébola "entramos de dos en dos". "Uno realiza el trabajo clínico y el otro se encarga de vigilarle para que no cometa ningún error y recordarle todas las medidas de prevención", ha precisado.
Además, normalmente no trabajan más de una hora o hora y media seguida, "ya que el traje da mucho calor y te deshidratas muy rápido" y para evitar "cometer errores por la fatiga", por lo que se pasa el relevo a otro equipo pasado ese plazo. Así pues, ha incidido, "para mantener las normas de protección adecuadas necesitas mucho personal y mucha rotación".
MSF ha estado presente en varios brotes anteriores de ébola en el continente pero "hasta ahora" no habría registrado ningún caso de contagio entre los miembros de su personal. En opinión de Alía, el que se hayan producido casos obedece a las "dimensiones" de esta emergencia resultado de que "se ha propagado muy rápido y hay muchos focos".
DOS CONTAGIOS
Según ha precisado, hasta la fecha solo ha habido dos casos de contagio entre personal expatriado, uno que se ha recuperado y otro es un cooperante noruego que ya está recibiendo tratamiento. Además, ha habido 16 personas del personal nacional, algunos de los cuales, ha aclarado, se han contagiado "en sus comunidades y no trabajando en el centro".
"Cada vez que hay un contagio se hace una investigación para determinar cómo se ha podido contagiar y ver si hay algo que está funcionando mal en el centro y en el equipo o si no se ha producido en el centro", ha explicado la enfermera, aclarando que solo se realizan pruebas al personal cuando "hay síntomas", ya que "solo da positivo si hay síntomas e incluso en los dos primeros días puede dar negativo".
Además, "en cada equipo hay un referente que se encarga de la salud del personal y cuando alguien se encuentra mal se le hace un chequeo". En caso de que "haya un accidente, te pinchas o se rompe un guante hay que reportarlo a esta persona" al igual que si el trabajador se encuentra mal, con el fin de que se decida si se le da tratamiento y seguir el protocolo, ha aclarado.
Alía ha subrayado que en ésta es "la primera vez" que se producen casos de ébola en esta zona del continente por lo que "el personal nacional no tenía conocimiento en cuanto a medidas de protección y los protocolos de prevención y tratamiento". Por ello, ha hecho falta en un primer momento formar a este personal.
FALTA DE PERSONAL SANITARIO
Sin embargo, "en Liberia o Sierra Leona", actualmente los dos países más afectados, "es muy difícil encontrar personal sanitario porque tienen un déficit muy importante de antes de la epidemia". En el caso de Liberia, ha ilustrado, "había 50 médicos para 5 millones de personas".
"Tienen un sistema de salud tan precario que no hay más gente, no hay más médicos ni enfermeras en el país" que puedan trabajar para combatir la epidemia, ha lamentado. En este sentido, ha resaltado los efectos devastadores que la epidemia está teniendo en el sistema de salud en su conjunto.
"La gente lleva meses sin servicio de salud básico porque los hospitales y los centros de salud, por ejemplo en Monrovia, porque el persona se ha ido", ha ilustrado. "No hay suficientes recursos para tratar a todos los pacientes de ébola pero también el sistema de salud básico para tratar las demás patologías está totalmente destruido y va a costar meses sino años recuperarlo", ha prevenido.
AYUDA INTERNACIONAL
Por ello, desde MSF, piden más ayuda a nivel internacional. "Estamos pidiendo que todas esas promesas de ayuda se empiecen a materializar, porque vemos que la comunidad internacional se ha despertado un poco pero el despliegue y la ayuda está tardando en llegar al terreno", ha reclamado Alía.
Hace falta ayuda tanto para atender a los enfermos de ébola, con la construcción de más centros de atención que permitan descentralizar la asistencia y evitar al atender a los pacientes de forma segura que haya más contagios, como para la "vigilancia epidemiológica", es decir, los contactos que han tenido las personas infectadas. Además, hará falta ayuda a largo plazo para restaurar los sistemas de salud ya de por sí frágiles de estos países, ha incidido.
En su trabajo, Alía y el personal de MSF han podido constatar que se registran más casos de contagios entre adultos, principalmente entre las mujeres, ya que son ellas las que exponen a "un mayor riesgo puesto que cuidan a los enfermos y también porque participan en los funerales de las víctimas".
NIÑOS Y EMBARAZADAS
En cuanto al número de muertos, se ha constatado que hay "más mortalidad relativa en niños menores de 5 años y embarazadas". No obstante, ha precisado la enfermera, "hasta esta epidemia todas las embarazadas fallecían pero en ésta hemos tenido varios casos, aunque minoritarios, de supervivencia".
Alía lleva trabajando con MSF desde hace nueve años y en este tiempo ha participado en operaciones de la ONG en varios países y situaciones diversas, desde campañas de desnutrición y vacunación, pasando por conflictos como la Franja de Gaza en 2009, Siria en 2012 o República Centroafricana este mismo año.
Según ha reconocido, "las intervenciones de ébola a nivel médico y epidemiológico son muy interesantes para el que trabaja en ello y ves el efecto rápido porque a pesar de que hay una mortalidad elevada hay mucha gente que se salva y hemos reducido mucho la mortalidad en esta epidemia". Además, a los que no se salvan, "les estamos dando unas condiciones dignas para que no mueran solos ni con dolor".
A nivel personal, "las intervenciones de conflicto o violencia son mucho más duras y te hacen plantearte en qué momento la gente ha perdido la humanidad, como en Siria o República Centroafricana", ha añadido.
El ébola es una cosa "muy escandalosa" y el hecho de que haya ya un caso en España hace que todo el mundo "esté alerta" pero el número de muertos, "y son muchos y es una catástrofe, porque son más de 3.000, son muchos menos de los que hay en menos en Alepo", segunda ciudad de Siria y asediada por las tropas gubernamentales desde hace años.
"Para mí personalmente ser testigo de violencia es más duro que trabajar en condiciones de nivel de protección y contención de infecciones extremas como es el ébola", ha afirmado Alía, que en los próximos días se sumará al equipo desplegado por MSF en República Democrática del Congo (RDC), donde hay un brote de ébola que no está relacionado con el de África Occidental.