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El TS confirma la condena a Maeso y aumenta las indemnizaciones a 2 de las víctimas

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la sentencia de la Audiencia de Valencia que condenó al anestesista Juan Maeso a 1.933 años de prisión por contagiar la hepatitis C a 275 pacientes, aunque incrementa las indemnizaciones a dos de las víctimas.
El fallo del TS estima así el recurso interpuesto por dos de las víctimas del contagio contra la sentencia de la Audiencia de Valencia, aunque desestima los recursos presentados por los representantes de Juan Maeso, Mapfre Industrial S.A.S., Agrupación Mutual Aseguradora, Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana y el Hospital Casa de Salud de Valencia.
La sentencia de la Audiencia de Valencia establecía que el anestesista debería compensar con 20.374.065 euros a los afectados, aunque el fallo del Tribunal Supremo acuerda el incremento de las indemnizaciones de dos de las víctimas.
La sentencia, hecha pública hoy, señala que una de las víctimas deberá ser indemnizada con 120.000 euros porque la enfermedad hepática producida por el contagio "le ha provocado una severa intolerancia a los fármacos que precisa para el tratamiento de sus dolencias cardiovasculares y reumáticas, lo que ha contribuido decisivamente a su declaración de incapacidad permanente".
Además, el Tribunal Supremo señala que otra de las personas afectadas por el contagio de hepatitis C deberá ser indemnizada con 75.000 euros.
Los contagios se produjeron entre los años 1988 y 1997, cuando Maeso ejerció como anestesista en el hospital de La Fe y en tres clínicas privadas -Casa de la Salud, Virgen del Consuelo y Quirón- de Valencia.
Según la resolución judicial emitida por la Audiencia de Valencia el 15 de mayo de 2007, durante las intervenciones quirúrgicas, el procesado se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que minutos después administraba a los pacientes, y lo hacía empleando la misma aguja, por lo que les contagió el virus.
El fallo del Tribunal Supremo llega más de 20 años después de que se registraran los primeros contagios y tras un juicio que duró cerca de año y medio, en el que declararon más de 600 testigos.