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Tanatopraxia, el último favor al muerto

Su trabajo comienza cuando la vida se acaba: son los tanatopractores, maquilladores de muertos. Se trata de un oficio no muy popular pero "muy gratificante". En España apenas hay un centenar de especialistas. Así explica Joaquín Berrocal su trabajo en el tanatorio de Vic.
"Es un trabajo que satisface. Eres la última persona que puede hacer algo por el fallecido" manifiesta Joaquín Berrocal, tanatopractor en el tanatorio de Vic.
En España la titulación aún no está reconocida y apenas hay cien profesionales en este sector. La demanda de este tipo de empleo es cada vez mayor.
Berrocal puntualiza que se trata de un "trabajo totalmente vocacional" aunque mucha gente en paro "me ha llamado en los últimos meses".
"Ser tanatopractor no es un oficio que pueda hacer cualquiera; por muy apurado que estés no lo puede realizar una persona sin vocación" apunta Berrocal.
En países europeos como Francia la tanatopraxia es habitual. De media tardan una semana en enterrar a sus difuntos. En este periodo el trabajo de profesionales como Berrocal es fundamental.