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33.000 firmas piden la dimisión del consejero madrileño de Sanidad

javier rodríguez ana matotelecinco.es

El Síndicato de Técnicos de Enfermería (SAE) ha registrado este miércoles en la Consejería de Sanidad un total de 33.357 firmas de profesionales y usuarios de la sanidad para exigir la dimisión del titular del departamento, Javier Rodríguez, por sus declaraciones sobre Teresa Romero, infectada con el virus ébola.

Desde el sindicato han explicado que las firmas se han recogido en hospitales y centros de salud de todo el país desde que comenzara esta campaña, iniciada el pasado viernes, y que las suscriben tanto profesionales como usuarios del sistema sanitario.
Además, han remarcado que una parte de dichas firmas, concretamente 6.122, se han logrado a través de una petición formulada a través de la plataforma Change.org. Las mismas fuentes han añadido que también han respaldado esta petición personas de otros países, como Estados Unidos, Perú o Chile.
"Los responsables políticos de la Sanidad deben reconocer el trabajo de los profesionales y respetarnos en todo momento. Las declaraciones menospreciando nuestras funciones y los cuidados que prestamos a los pacientes son una muestra de la incompetencia y el desconocimiento que los gestores de nuestra Sanidad tienen sobre los centros de trabajo y sus profesionales", ha explicado la vicesecretaria autonómica de SAE, Elvira González.
La familia quiere que Rodríguez se vaya "por lo que le ha hecho a Teresa"
Rodríguez expresó sus disculpas por las declaraciones realizadas sobre la actuación de Teresa Romero tras una carta que a su vez le había enviado el día anterior el marido de la auxiliar de enfermería solicitando su dimisión.
Sin embargo, la cuñada de Teresa y pareja del hermano de ésta, José Ramón Romero, ha señalado que la familia acepta las disculpas pero "llegan tarde después de tanto tiempo. La opinión pública puede ver que son unas disculpas políticas --ha añadido--, no vemos que haya humanidad en ellas, no creemos que se arrepienta de lo que ha hecho hacia Teresa".
Además, han confirmado que se suman a la demanda ante la fiscalía presentada por el Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE) contra la Administración por no proteger a los trabajadores contra agentes biológicos.
El hermano de Teresa y su pareja, Charo, también se quejan de no poder hablar ni con ella ni con su marido, ambos aislados en distintas plantas del Hospital Carlos III y sin poder tampoco comunicarse entre sí, algo por lo que Teresa esta "muy enfadada".
"Está aislada --admite Charo-- pero si está consciente debería tener comunicación al menos con su marido porque ahora mismo lo que nos interesa es que esté tranquila para salir adelante". Sin embargo, según apuntan los familiares, le retiraron el móvil tras los primeros días de ingreso y "está muy enfadada porque pide su móvil pero nadie sabe dónde está".
A los familiares les han explicado que es porque tiene que estar con mascarilla para respirar y le sería complicado usar un teléfono, mientras que en el caso de su marido tendría que presentar una solicitud para poder hablar con la familia y dicen que no lo ha hecho. No obstante, José Ramón ha señalado que en estos días sí ha llegado a ponerse el traje para hablar con su cuñado.
Respecto a la decisión de no dar información sobre el estado de salud de Teresa, Charo ha reconocido que Teresa así lo ha pedido por respeto a la familia mas allegada, que es gente muy sencilla y para protegerles". Tampoco ella recibe información de fuera, salvo lo que le puedan comentar los sanitarios que la atienden. "Eso es positivo para ella, para que esté mas tranquila", admite Charo.
Tanto el hermano de Teresa como su pareja se han manifestado "muy ilusionados" por la evolución de la paciente, pero han admitido que "hay que ser precavidos, porque es una enfermedad que se desconoce. Cada hora es una hora ganada y está avanzando a pequeños pasos, pero hay que tener mucha prodencia".