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Trinidad Jiménez se muestra convencida de que la prohibición será buena para los hosteleros

El fumador lo tiene cada año más difícil. Vídeo: Informativos Telecinco.telecinco.es
A 7 de cada 10 ciudadanos, según Sanidad, les parece bien que los lugares públicos estén libres de humos. Para la ministra,  eso atraerá más público a los locales: "Habrá más personas que decidan acudir a los locales por el hecho de que estén libres de humo. No van a escoger un local por el hecho de que se permita fumar o no fumar; todos estarán en igualdad de condiciones", señala.
De llevarse a cabo en la práctica de manera estricta, podríamos asistir, por ejemplo, a conciertos de música rock en los que la humareda del tabaco se convierta en un fantasma del pasado: fumar queda prohibido en todo lugar público cerrado, independientemente de su extensión. Con la reforma sólo se podrá fumar en terrazas, estadios o plazas de toros. Un brusco cambio en el ambiente que también se extenderá a los bares y restaurantes. 
Esta norma impera ya en muchos países de la Unión Europea y no es casualidad que el endurecimiento de la ley coincida con el inicio de la Presidencia española del ente comunitario.
Trinidad Jiménez ha asegurado a Informativos Telecinco que no habrá indemnizaciones para los que hicieron reformas en su día. Afirma que menos del 1 por ciento de los locales habilitó zonas especiales para fumar. "La reforma se hizo en su momento. Cuatro años más tarde no se puede hacer ningún tipo de planteamiento, como se me ha hecho, de indemnización". Este anuncio no gusta a muchos hosteleros que creen que perderán a un 10 % de la clientela o más.
Balance
Todo parece indicar que fumar va a ser cada vez más difícil: los restaurantes y cafés prohíben a su vez el humo sin distinción, que quedará reducido a los espacios abiertos y a las viviendas de los que se mantengan como fumadores.El balance de la Ley Antitabaco original ofrece luces y sombras, pero se han reducido algunos de los perjuicios, sobre todo sobre los que se consideran fumadores pasivos.
Pero no todo quedará ahí y podría seguir avanzándose en la restricción de los humos. Uno de los colectivos más activos, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, ha propuesto al Gobierno la desaparición de las máquinas expendedoras de tabaco de los espacios públicos en 2012, y alerta de que la ampliación de los puntos de venta de cigarrillos a partir de esta semana se traduce en una mayor accesibilidad para los menores.
Para este colectivo, la venta de estos productos debería reducirse a los estancos, "suficientes" en cantidad para abastecer a los "menos de diez millones de fumadores" en España.