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Utilizan técnicas de imagen para precisar las malformaciones congénitas asociadas al alcoholismo materno

Investigadores de las universidades de Duke y Carolina del Norte, en Estados Unidos, y el University College de Londres, en Reino Unido, han utilizado potentes técnicas de imagen para detectar con más precisión las malformaciones congénitas que se relacionan con el consumo de alcohol de las madres durante el periodo de gestación.
Este hecho, que se conoce como síndrome de alcoholismo fetal, se ha demostrado que puede provocar una serie de problemas cognitivos, conductuales y de desarrollo durante la infancia o la edad adulta, de ahí que los médicos hayan trabajado en la búsqueda de marcadores que permitan su detección precoz.
Para ello, se han identificado pequeñas malformaciones faciales que pueden advertir del consumo de alcohol de la madre durante el embarazo, tales como aberturas oculares pequeñas, ausencia del surco nasolabial o labio superior delgado.
Sin embargo, y como ha reconocido el autor de este estudio Robert J. Lipinski, tales malformaciones "no siempre se dan en los afectados", lo que retrasa su diagnóstico.
Por ello, y según informa la revista 'PLoS One', los autores recurrieron a nuevas herramientas de imagen utilizadas en modelos animales, que ofrecen una resolución espacial hasta un millón de veces superior a la imagen de las resonancias magnéticas tradicionales, para analizar fetos de ratón de apenas 15 milímetros.
Además, para reconstruir la forma de la cara en 3D, utilizaron una novedosa técnica que a partir de las imágenes obtenidas ya utilizadas para definir cambios faciales en humanos.
Los ratones preñados fueron divididos en dos grupos y se les administró alcohol en su séptimo día de embarazo, que equivale a la tercera semana en humanos, y 36 horas más tarde, equivalente a la cuarta semana en humanos.
"La cantidad de alcohol que se les dio fue grande", según los autores del estudio, que asemejan la dosis a como si una mujer embarazada fuera alcohólica.
Al final de la gestación, se obtuvieron imágenes de los fetos que mostraron distintas regiones del cerebro, así como zonas faciales de forma detallada, lo que sirvió para detectar tanto las malformaciones clásicas como otras nuevas, en el caso de los fetos de las madres con un alcoholismo más tardío.
En estos casos, los ratones mostraron algunas malformaciones nuevas como el labio superior más pequeño u otras opuestas a las hasta ahora conocidas, como la presencia de un surco nasolabial, mientras que el cerebro aparecía más ancho en sus parte más delantera.
"En general, los resultados del estudio muestran que el alcohol puede causar más de un patrón de malformaciones congénitas, mientras que las anomalías del cerebro, que son la manifestación más devastadora de la exposición prenatal al alcohol, puede predecirse en algunos casos a través de determinados rasgos faciales", apuntan los expertos.
Asimismo, añaden, también pone de manifiesto que el daño que causa el alcohol varía dependiendo de la fase de desarrollo del feto en que se produzca su consumo por parte de la madre.