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El Vaticano avisa ante la ONU de que proteger el clima "no es solo un problema ambiental" sino "cuestión de justicia"

El observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, el arzobispo Bernardito Aúza, avisó el pasado 16 de octubre durante su intervención en el Segundo Comité de la Asamblea General dedicado al 'Desarrollo sostenible, protección del clima global para las generaciones presentes y futuras', de que "el cambio climático no es sólo un problema ambiental sino también una cuestión de justicia y un imperativo moral".
"Si el impacto del cambio climático se hace sentir en todo el mundo, los países desarrollados y tecnológicamente avanzados tienen una mayor capacidad para adaptarse y mitigar los efectos adversos, mientras que los países en desarrollo y los pobres siguen siendo particularmente vulnerables", advirtió.
Además, ha señalado que es un hecho "paradójico e injusto" dado que "los principales factores del cambio climático, tales como el consumo elevado y las grandes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero, caracterizan las sociedades altamente industrializadas".
Por ello, para Aúza es "una cuestión de justicia ayudar a las personas más pobres y vulnerables que sufren por causas de las que, en su mayor parte, no son responsables y que están fuera de su control". Un acto concreto, según precisó, sería "permitir el acceso a una mejor tecnología para la adaptación y la mitigación".
Según recordó, dentro de poco tendrá lugar la XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas y la Undécima Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto (París diciembre de 2015) en las que, a su juicio, "pobres y ricos saldrán vencedores si se logra llegar a un acuerdo sobre un régimen internacional, a partir de 2020, en el que todas las naciones del mundo, incluidas las que tienen las más altas emisiones de gases de efecto invernadero, se comprometan en un tratado universal sobre el clima".
El arzobispo destacó que la Santa Sede considera pertinente el término "responsabilidad de proteger" no sólo en los ámbitos del derecho humanitario y de los derechos humanos, sino también en el tema del cambio climático. "Todos compartimos la responsabilidad de proteger nuestro planeta y la familia humana. ¡Decidamos, con conciencia abstenernos de estilos de vida y comportamientos que pueden agravar el estado de nuestro planeta, y promovamos iniciativas que protegen y restauran!", exclamó.
En particular, precisó que "los Estados tienen el serio deber de decidir políticas e idear estructuras de monitoreo para asegurar que las generaciones presentes y futuras, vivan de una manera segura y digna".