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El Vaticano busca una instancia de colaboración permanente con movimientos de personas sin trabajo, techo o vivienda

La Iglesia y los movimientos populares que representan a trabajadores precarios, inmigrantes, desempleados, campesinos sin tierra, y personas que no tienen una vivienda, discutirán sobre cómo avanzar en la creación de una instancia de colaboración permanente entre ambos, durante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares que se celebrará del 27 al 29 de octubre en Roma.
Concretamente, el encuentro reunirá a dirigentes sociales de los cinco continentes que representan organizaciones de base construidas por quienes ven vulnerado, amenazado o directamente cercenado su derecho al trabajo decente, al techo digno o a la tierra fértil.
El responsable de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y miembro del Comité Organizador del Encuentro, Juan Grabois, ha recordado cómo Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco, les acompañó durante años en el proceso de organización de los cartoneros, campesinos, vendedores ambulantes, artesanos, costureros y fábricas recuperadas.
Además, ha destacado que Francisco, "a diferencia de muchos que cuando acceden a puestos de relevancia se marean por las alturas, no dejó las convicciones en la puerta del Vaticano". Por ello, sienten esta convocatoria para la semana que viene como "un abrazo" que les "fortalece" para seguir luchando por un mundo mejor.
"Francisco hoy nos convoca nuevamente, ya desde una perspectiva universal, a los pobres y a los pueblos pobres, organizados en miles de movimientos populares, para que demos la batalla --sin soberbia pero con coraje, sin violencia paro con tenacidad, sin resentimientos pero con un sentido profundo de amor al prójimo, sobre todo al más débil-- por esa dignidad que nos robaron", ha subrayado.
Con estas jornadas, según precisa, tienen como objetivo hablar de "la tierra, el techo y el trabajo" y expresar la necesidad de promover la organización de los pobres para "construir desde abajo la alternativa humana a esta globalización excluyente".
Durante la presentación de la reunión, el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, Peter Kodwo Appiah Turkson, ha lamentado que hoy en día, prácticamente todos los países "parecen estar infectados con la cultura del descarte" y de la "marginación" que afecta especialmente a "jóvenes y mayores".
Ante esta situación, ha pedido que tanto el mundo como la Iglesia aprendan a "incluir a los excluidos", acercándose a las "periferias" y permitiendo que las personas marginadas se conviertan en "miembros plenos de sus comunidades, economías y sociedades", en "protagonistas de sus vidas" y no solo en "receptores pasivos de caridad".
En este sentido, ha asegurado que la Iglesia quiere "hacer suyas" las necesidades y las aspiraciones de los movimientos populares y que por este motivo promueve este encuentro que pretende concluir con la publicación de una declaración final con el mayor consenso posible y con la constitución de un Consejo de Movimientos Populares que trabaje en la formulación de instancias de articulación a nivel global.