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WWF denuncia el abandono político del Mediterráneo y pide la integración de los sectores que afectan a su conservación

La organización ecológica WWF ha denunciado el abandono político del Mediterráneo que, según han señalado, está fuera de todas las agendas políticas de Europa. A su juicio, el hecho de que sean 28 los países que influyen en él, con diferentes religiones y culturas, dificulta una toma de medidas conjunta, además de que los organismos que se ocupan de su conservación "son poco eficaces".
Por ello, WWF ha pedido la integración política de todos los sectores que intervienen en la vida del mar y que influyen en su ecosistema y biodiversidad, como el turismo, la acuicultura, el transporte marítimo o la exploración de gas y petróleo. Además, abogan porque estos sectores económicos se sienten y tengan un "diálogo real" para crear políticas que aprovechen los recursos del Mediterráneo sin poner en peligro sus recursos naturales.
Estas reclamaciones surgen tras los resultados del proyecto MedTrends, en el que se tratan los sectores económicos con más auge en el Mediterráneo y que, según el trabajo, tienden a crecer. El objetivo de este programa es recoger los datos, no sólo del impacto de estos sectores en el mar, sino también de su posible evolución, con las presiones e impactos que éstos generarían sobre las especies y hábitats marinos.
José Luis García Varas, responsable del Programa Marino de WWF, ha señalado que estas actividades están creciendo de manera exponencial y se prevé que sigan desarrollándose en los próximos 20 años, lo que provocará "efectos acumulativos" en ciertas zonas del Mediterráneo. "Es conveniente un desarrollo económico en el mar, pero tiene límites, y a la hora de planificar se debe ser consciente de estos límites", ha declarado.
En relación a la explotación de gas y petróleo, el estudio indica que, ante una mayor demanda mundial, se está convirtiendo en un sector emergente, con un 44 por ciento de superficie afectada por esta práctica. El coordinador de Áreas Marinas Protegidas de la organización, Óscar Esparza, ha indicado que de este porcentaje un 23 por ciento es lo que actualmente se está explotando, mientras que el 21 por ciento restante son zonas "de interés", que podrían acabar explotadas en el futuro.
También se ha destacado el tráfico marino, en este caso, con previsiones de crecimiento del 4 por ciento en todo el Mediterráneo para el 2025. Esparza reconoce el "gran peso comercial" de este mar en la economía mundial, pero apunta que no se ha trabajado bien con los riesgos que esto supone, como las colisiones o el ruido submarino.
A su juicio, se debería aumentar la protección de zonas de alta mar y determinar posibles zonas sensibles para ecosistemas, en donde reducir la velocidad o las presiones. Al respecto, ha destacado que el 57 por ciento del tráfico son buques con cargas peligrosas, como petróleo, gas, aceite o productos químicos, altamente contaminantes.
"También es un impacto directo al ecosistema costero. Cada vez hay más barcos y más grandes y eso lleva a mayores infraestructuras que cambian el paisaje", ha denunciado Esparza. En este sentido, ha indicado que, mientras, existen puertos "infrautilizados".
PESCA, EL ÚNICO SECTOR A LA BAJA
Otro de los resultados que preocupan a WWF es el del sector de la pesca, que consideran de gran importancia, tanto cultural como social, en muchos de los lugares que rodean el Mediterráneo. La pesca es el único de los sectores estratégicos del que se espera una tendencia a la baja. Continúa así su caída, ya que entre 2006 y 2013 se registró una disminución del 30 por ciento en esta actividad.
Para la organización, el estado de los stocks, los subsidios, la falta de unión en el sector y los problemas de comercialización, son algunos de los retos a los que se enfrentan los pescadores. Además, Esparza apunta que no existe una "planificación espacial" en el Mediterráneo.
Y el último sector estratégico es el turismo que, con el auge de los cruceros tiene una previsión de crecimiento de lo 434 millones de llegadas actualmente, a las más de 500 millones en 2030. "Aguas residuales y colisiones" son algunos de los impactos que ha enumerado Esparza sobre este punto, y ha criticado que no existe "interacción entre este y otros sectores".
UN PAPEL CRUCIAL DE LA UE
Ante esta situación, García Vargas ha indicado que "la UE debe desempeñar un papel crucial" a través de las herramientas que existen sobre el papel, como es la Directiva sobre la ordenación del espacio marino de julio de 2014.
Así, desde WWF reclaman un avance en la protección del Mediterráneo, llegando al 10 por ciento de la superficie marina para 2020, como se ha planteado; reconocen la necesidad de integrar a todos los sectores implicados para hacer política y que ésta no sea sólo nacional, sino también a nivel regional.
Además, reclaman que se recuperen las poblaciones de especies, cumpliendo en términos de conservación de biomasas, evitar la acuicultura en zonas costeras, vigilar la descarga de nutrientes, el uso de productis químicos, la gestión de fugas y la cadena de piensos, harinas y aceites de pescado.
Finalmente, sugieren establecer medidas para reducir los niveles de "artificialización" de la costa, así como reconocer la capacidad de carga en la gestión de espacios más sostenibles.