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La injusticia de no apellidarse ‘García’

El hijo de Mayte Martín se quedó fuera de la lista de admitidos del colegio público  que había puesto en primera opción porque el apellido de su hijo empezaba por ‘S’. En comunidades como la de Madrid, la inicial del apellido es determinante  en el sorteo para el desempate entre alumnos con la misma puntuación.  Si, por ejemplo, en el sorteo sale la ‘M’, tienen más posibilidades de entrar los Martínez que los Muñoz. Y si un  apellido va detrás de un  apellido muy común, como García, también, porque entrarán toda la multitud de Garcías antes que el tuyo. Lo entenderán mejor con  este ejemplo que pone el Instituto de Ciencias Matemáticas. Imaginen seis candidatos apellidados Abad, Barba, Barceló, Bora, Colau y Cristóbal. Si el abecedario sólo tuviese tres letras, la a, la b, y la c y sólo hubiese dos plazas disponibles, el niño apellidado Bora jamás sacaría plaza, porque aunque saliese la ‘b’ siempre irían delante de él Barba y Barceló. Lo más recomendable sería asignar un número a cada solicitante y sortear los números. Mayte se unió con más padres en la misma situación. No lograron cambiar el sistema de sorteo, pero al menos ahora la Comunidad de Madrid ya no tiene en cuenta la primera letra del apellido si no las dos primeras y eso hace que este sistema sea un poco más justo.