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El uso de biológicos en primera línea prolonga la vida en cáncer colorrectal metastásico hasta más de 30 meses

Un estudio, presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se ha celebrado estos días en Madrid, muestra que el uso de biológicos en primera línea en el tratamiento de un tipo de cáncer colorrectal metastásico prolonga la vida de los pacientes hasta más de 30 meses, lo que marca una nueva referencia.
El estudio (CALGB 80405) comparaba (head to head) dos fármacos biológicos (el antiangiogénico bevacizumab y el anti-EGFR cetuximab), combinados ambos con los esquemas más difundidos de quimioterapia (folfox y folfiri), en pacientes con KRAS de tipo nativo.
En los últimos cuatro años el manejo de este tumor en su fase más avanzada ha pasado a ser más complejo, debido a un mayor conocimiento de sus bases moleculares y al incremento de opciones terapéuticas. Por lo tanto, según explica el doctor Bartomeu Massuti, jefe de Oncología Médica del Hospital General Universitario de Alicante, "el reto y el objetivo del oncólogo es ordenar las nuevas posibilidades farmacológicas para maximizar la supervivencia".
En esta línea se trabaja con estudios como el que se ha dado a conocer en el ESMO. Concretamente, el estudio CALGB 80405 muestra un análisis específico con nuevos datos de eficacia en el subgrupo de pacientes con RAS de tipo nativo. En éste no se observó una diferencia estadísticamente significativa en términos de supervivencia global entre el brazo tratado con bevacizumab ('Avastin' de Roche) más quimioterapia, frente al que recibió cetuximab más quimoterapia ('Erbitx' de Merck).
Según el doctor Massuti, con este estudio se confirma que "cuando RAS no está mutado el tratamiento inicial puede hacerse con un biológico o con el otro sabiendo que no debe haber un menoscabo de la eficacia". Por tanto, más allá del estatus RAS del tumor, recuerda que los oncólogos deben tener en cuenta el objetivo de tratamiento que se persigue caso a caso, es decir, evaluando paciente a paciente los efectos secundarios de los fármacos utilizados y sus preferencias.
"Es un aspecto clave para poder proporcionar el mejor tratamiento posible. Compartir la información sobre los efectos secundarios y las peculiaridades de cada fármaco con el paciente es clave para que pueda participar en la toma de decisiones", explica este experto.
En última instancia, la estrategia a seguir se define en función de las características de la enfermedad y las circunstancias del paciente (estado general del paciente, comorbilidades, edad, carga tumoral). A partir de ahí, como señala el doctor Massuti, el objetivo es obtener el máximo control del tumor y hacerlo de la forma más prolongada.
"En este momento hay hasta cuatro o más líneas de tratamiento. En un porcentaje reducido de enfermos, aunque haya metástasis, no se descarta, tras el tratamiento, poder aplicar una cirugía con finalidad curativa. En el grueso de pacientes, nuestra meta será que el paciente se beneficie de los fármacos disponibles a lo largo del tratamiento. La cuestión que está abierta es en qué orden ir utilizándolos", concluye.