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Una mala salud bucodental multiplica el riesgo de padecer neumonía, bronquitis o exacerbaciones de la EPOC

"La salud bucal influye en la salud respiratoria, ya que puede condicionar la incidencia de infecciones a partir de gérmenes orofaríngeos. Y es que, diversos estudios sugieren un incremento del riesgo tanto de neumonía como de bronquitis en los pacientes con una mala salud bucodental. Una mala salud bucodental incrementa el riesgo de infecciones respiratorias y, sin duda, una boca limpia favorece un pulmón limpio", ha explicado el doctor del servicio de Neumología del Hospital Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), Oriol Sibila.
Tener una mala salud bucodental multiplica el riesgo de padecer neumonía, bronquitis o exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según se ha puesto de manifiesto durante el Congreso de la Salud Bucal, que organiza la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) en Valencia y que aúna la celebración de la 50ª Reunión Anual SEPA y la 6ª Reunión de Higiene Bucodental.
Por ello, tal y como ha puntualizado la profesora de Grado en Odontología y del Master y Residencia Clínica de Periodoncia de la Universitat Internacional de Cataluña (UIC), Blanca Paniagua, el mantenimiento de la salud periodontal puede contribuir, entre otros aspectos, a mejorar la salud respiratoria.
Ahora bien, en los últimos años se ha evidenciado un aumento en la incidencia de estas patologías, que se han relacionado con la aparición de microorganismos causantes no habituales (como 'Pseudomonas aeruginosa' y gérmenes anaerobios), considerándose que la boca puede ser el reservorio de estos organismos. Una hipótesis plausible, como ha recalcado Sibila, es que el incremento de estas infecciones respiratorias se deba, en gran parte, al envejecimiento de la población, que conlleva en muchos casos a una peor salud bucodental y a más riesgo de que el contenido orofaríngeo pase a la vía aérea.
Y es que, la continuidad anatómica entre la cavidad oral y los pulmones hace que exista una íntima relación entre ellos. En condiciones normales, un agente infeccioso debe vencer los sofisticados mecanismos de defensa inmunológicos y mecánicos para alcanzar el tracto respiratorio inferior. De hecho, los mecanismos de defensa son tan eficientes que, en pacientes sanos, la vía aérea distal y el parénquima pulmonar permanecen estériles, aunque, cuando existe un desequilibrio en la relación huésped-patógeno y/o cuando el patógeno es particularmente virulento, aparece la infección.
DIVERSAS HIPÓTESIS
En los últimos años se han sugerido distintos mecanismos por medio de los cuales las bacterias orales podrían jugar un importante papel en la patogénesis de las enfermedades respiratorias. Así, se alude a la posible aspiración de patógenos orales, tales como 'Porphyromonas gingivalis', 'Prevotella intermedia' y 'Actinobacillus actinomycetemcomitans'.
También, según ha detallado los expertos, se apunta al hecho de que las enzimas de los patógenos periodontales modifican los receptores de adhesión de la superficie de la mucosa y promueven la adhesión de patógenos respiratorios, los cuales son aspirados hacia los pulmones. Por último, se ha observado que las citoquinas procedentes de los tejidos periodontales producen una alteración del epitelio respiratorio, el cual es más vulnerable a los patógenos respiratorios.
Respecto a la EPOC, han aludido a diversos estudios que han observado que en pacientes con una mala salud bucodental (elevado índice de placa dental y pérdida ósea alveolar) existe un riesgo significativamente mayor de sufrir esta enfermedad. Incluso, se ha determinado que la enfermedad periodontal es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la EPOC.
Del mismo modo, se ha apuntado que el tratamiento de la enfermedad periodontal disminuye el número de exacerbaciones y enlentece la reducción de la función pulmonar. Sin embargo, los expertos han avisado de que son necesarios futuros estudios clínicos para probar que la reducción de la inflamación periodontal puede ayudar a prevenir la progresión de la EPOC.
"Los pacientes que requieren una atención especial son los pacientes institucionalizados (especialmente los ingresados en unidades de cuidados intensivos) y los ancianos debilitados u hospitalizados, con el fin de evitar la aparición de neumonías aspirativas", ha zanjado la doctora.