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Los casos de eutanasia aumentaron un 42 por ciento en 2008 en Bélgica

Vista del llamado "kit de eutanasia" que se vende en algunas farmacias de Bélgica, dirigido sólo a profesionales para la medicina. La caja contiene una decena de medicinas y medios auxiliares, como un goteo, jeringuillas, agujas normales y otra adaptada para la perfusión. Los dos medicamentos más importantes de la caja son pentotal, un somnífero que se usa para anestesiar, y Norcuron, un relajante muscular. EFEtelecinco.es
Bélgica registró 705 casos de eutanasia durante el año pasado, lo que supone un 42 por ciento más que en 2007, según datos de una comisión federal de control que publica hoy el diario "L'Avenir".
La cifra supone una progresión constante de la eutanasia desde los 235 casos registrados en 2003, aunque según Jacqueline Herremans, presidenta de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente (ADMD) y miembro de la Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia, "se trata de una evolución lenta, no de una revolución".
La ley belga sobre la eutanasia, que entró en vigor en 2002, permite esta práctica bajo condición de que el paciente sea mayor de edad, capaz y consciente en el momento de presentar su petición y que padezca "sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable, que no pueda ser calmado, causado por una afección accidental o patológica incurable".
Entre los casos de eutanasia declarados, alrededor de un 80 por ciento han sido solicitados por enfermos de cáncer a quienes los médicos les habían pronosticado tan sólo unas semanas o un mes de vida.
Los datos facilitados por esta Comisión revelan una fuerte desproporción geográfica, ya que de los 705 casos practicados oficialmente en 2008 tan sólo 126 tuvieron lugar en las regiones de Valonia y Bruselas, mientras que el resto se declararon en Flandes.
Una de las razones que explica esta diferencia entre las distintas regiones se debe, según Herremans, a que no es posible obtener listas de médicos o clínicas donde se acepte practicar la eutanasia en el lado francófono de Bélgica, ya que "los médicos tienen un enfoque más antiguo".
"Los problemas de conciencia entre los médicos siempre estarán ahí. El número de eutanasias aumenta, pero lentamente. Y está bien, porque la muerte asistida no debe convertirse en un automatismo", afirma Herremans.
Entre los casos declarados de eutanasia practicados el pasado año en Bélgica figura el del escritor Hugo Claus, enfermo de Alzheimer, que falleció en marzo en un hospital de Amberes.
La muerte asistida del autor belga, designado varias veces como candidato al premio Nobel, levantó polémica en el país debido a las críticas vertidas por la Iglesia belga que declaró que "eludir a la muerte no es una heroicidad", a lo que Herremans respondió que Claus "no eludió la muerte, sino que la miró a los ojos".