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¿Son ciertos los mitos sobre los chinos?

La mentira y la duda son más fáciles de sembrar que la verdad sobre lo que realmente ocurre . Y todos hemos bromeado alguna vez sobre la opacidad de los restaurantes chinos y lo secreto de sus recetas. ¿Carne de rata, de perro o incluso de ser humano? Las bromas no son recomendables en pleno festín en dichos restaurantes temáticos -que a los españoles nos encantan-, pero aun así todo comensal que se precie ha tratado alguna vez de imaginarse los sótanos de estas fábricas de delicias picantes.
Sin prueba alguna, por ahora
Por ahora, ninguna prueba sobre estas suposiciones. Un vistazo sereno a la realidad rebaja las alarmas y dibuja un panorama más bien duro y aburrido: el pueblo chino ha aprendido a abrazar el trabajo intensivo y extensivo como un valor en sí mismo, que lo ha convertido en una de las comunidades extranjeras más productivas económicamente en España. Un colectivo que, además, destaca por ser uno de los menos conflictivos y, en ocasiones, por haber mediado para la resolución de determinados altercados.
No obstante, nada de esto evita que los estereotipos y las bromas sigan persiguiendo a unos ciudadanos que no lo tienen fácil con el idioma español. En España no hay precisamente mucha gente entendida en el chino. Una cultura y una lengua que los arriman al gueto, aunque el desarrollo económico del gigante asiático esté trayendo cada vez a más inmigrantes preparados, que acaban siendo bilingües. Muchos de estos celebraron en Colón, camiseta roja mediante, la victoria española en la Eurocopa 2008.  
¿Seguiremos hablando de 'trabajos de chinos', 'torturas chinas' y otros ejemplos de esta forma de clasificar civilizaciones que entendemos con dificultad?. Probablemente sí, pero todo parece indicar que la ciudadanía española tiene bastante más que agradecer que de criticar a este colectivo inmigrante. Y es posible que casi todo lo demás se reduzca a lo también bautizado como 'cuentos chinos'. Esperemos que este último producto sea el que más prevalezca.