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El comisario jefe de Mossos pide perdón a quienes se sientan "perjudicados" por sus actuaciones

El comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, ha pedido perdón a todos los ciudadanos que se hayan podido sentir "perjudicados" por las actuaciones del cuerpo, y ha asegurado que todas las críticas son motores de mejora.
En su discurso del acto central del Dia de les Esquadres, celebrado en L'Auditori con la presencia del presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el consejero de Interior, Ramon Espadaler, Trapero ha puntualizado que el orgullo y defensa de las actuaciones del cuerpo no "presupone" que sean insensibles al sufrimiento de estas personas.
Ha asegurado que siente un dolor solidario, aunque no ha hecho referencia directa a los casos del Raval y el Vendrell, donde dos detenidos murieron tras ser reducidos por la policía.
En su intervención, ha agradecido al presidente catalán su asistencia al acto, al que acude por primera vez y con lo que le da "máxima relevancia institucional", y ha cerrado su discurso asegurando que los Mossos están a sus órdenes.
En el acto, Mas ha entregado solemnente al comisario jefe de la policía autonómica la bandera de los Mossos d'Esquadra, recientemente creada y aprobada por el Consejo Ejecutivo de la Generalitat.
MOMENTO CONVULSO
Trapero ha constatado que se está en un momento convulso social, económica y políticamente, y ha admitido que dentro de la organización también viven "momentos convulsos que no han acabado y continuarán", pero ha apostado por superarlos logrando una mejora continua, en una referencia velada a la concentración de los sindicatos a las puertas del recinto y a su sonora pitada a las autoridades.
En su discurso, ha asegurado que han aprendido que no se parapetarán "en un corporativismo que cierre los ojos" y que la mejor manera de trabajar por el buen nombre del cuerpo es hacerlo como lo hacen, con profesionalidad, cuestionándose y revisando todas las actuaciones.
Según Trapero, "la política es la gestión de la esperanza; también la policía, aunque para ámbitos más acotados y dramáticos", y concretamente es la gestión de la esperanza ante el conflicto, de la esperanza de la víctima, y de la vida de las personas en momentos de debilidad y de salvaguarda de sus derechos.