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Las consecuencias del cambio climático comienzan a dejar huella en España

La superficie de los glaciares pirenaicos pierde hectáreas por miles. Las aves migratorias modifican sus trazados y, en España, se secan hasta los árboles más resistentes. Si se cumplen las predicciones, en treinta años el Cantábrico 'se comerá' ocho metros de sus playas. Hay quien cree que las cifras se exageran; los expertos piden calma y tiempo para analizar los datos.
Es el debate sobre la existencia del cambio climático. A escasos días de la Cumbre por el Clima en Copenhague, en España las posturas se dividen entre los partidarios a luchar contra este fenómeno y los que minimizan la potencia de sus efectos.
Los que temen al cambio climático
Los que aseguran sus daños muestran las pruebas que en el planeta va dejando a medida que pasa el tiempo. Las aves migratorias, en especial las grullas en la última década, han modificado sus hábitos migratorios y sufren la reducción de los humedales. Los glaciares pirenaicos han visto reducida su superficie en más de 3.000 hectáreas en el último siglo. En España, el parque natural de Las tablas de Daimiel, sólo tiene agua en el 1% de sus 2 mil hectáreas.
Carlos González, de Ecologistas en Acción, alerta sobre la muerte de las encinas. "Que se seque una encina por falta de agua, que es el árbol por antonomasia del mediterráneo, capaz de resistir altas temperaturas y mucho frío, es muy preocupante", asegura.
Y en el campo, el cambio climático ha afectado a la vendimia. Como indica la profesora Ana Iglesias, de la Universidad Politécnica de Madrid, "ahora se está cosechando mucho antes porque como hace mucho calor la uva madura antes".
¿Exageramos los datos?
Denuncias a las grandes empresas contaminantes, las vueltas al protocolo de Kioto... el cambio climático se decide también en los tribunales. Hay quién piensa que se exageran los datos con otros intereses y que la existencia del fenómeno como tal aún no está verificado.
Un propietario de la Manga del Mar Menor acusa a Greenpeace de exagerar la futura inundación y multiplicar por 20 las previsiones de Naciones Unidas.
Según apunta el meteorólogo Lluis Obiols, "el hecho de que tengamos un episodio más calido o más frío de lo normal no implica un cambio climático", sino que hay que "ver, estudiar esta tendencia a largo plazo". De momento, aumenta la temperatura media anual y descienden las precipitaciones. IM