Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El consumo humano de ancas de ranas pone a estos anfibios a las puertas de la extinción

El consumo humano de ancas de ranas pone a la especie a las puertas de la extinción. Foto archivotelecinco.es
El consumo humano de ancas de ranas "está llevando a la extinción a este anfibio con consecuencias importantes para la biodiversidad". Lo dice un reciente estudio sobre la demanda insostenible que podría agotar en un breve periodo de tiempo las poblaciones silvestres de ranas en el mundo.
Los dos grandes mercados, EEUU y Europa y sus exigencias para satisfacer a los voraces consumidores de ancas de ranas, están poniendo en grave riesgo la supervivencia de esta especie, según publica . 'The Huffington Post'
Miles de millones de ranas se destinan al comercio cada año para el consumo humano lo cual provoca daños irreparables en el ecosistema de este anfibios y de otros que conviven en el mismo.
"La industria es responsable del agotamiento de las poblaciones silvestres de ranas, así como la propagación de enfermedades mortales que destruyen su habitat", explica Alejandra Goyenechea, directora de los programas internacionales de Conservación y Defensa de Vida Salvaje en EEUU.
Esta intrusión en sus ecosistemas provoca que se propague con mucha celeridad un hongo, el quítrido, que mata masivamente a las ranas. A esto contribuye en gran medida la proliferación de granjas de rana en Asia, donde no existen controles eficaces y el quítrido se extiende a las poblaciones de anfibios silvestres aniquilándolos.
Asimismo, "estas ranas criadas para consumo humano escapan a los espacios naturales, pero ya convertidas en especies invasoras causando graves problemas ecológicos", denuncian los expertos.
De acuerdo con un informe presentado por esta organización solo en Francia se consumen más de siete toneladas de ancas de ranas.