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Diez meses de búsqueda sin cuartel de los niños Ruth y José

Los niños Ruth y José, en una imagen de archivoEFE

Ruth y José desaparecieron en Córdoba el pasado 8 de octubre. Hace unos días se cumplieron 10 meses de su desaparición. La finca de Las Quemadillas y sus alrededores ha sido desde el principio el objetivo principal de los investigadores. El juez siempre ha sostenido o que el padre, José Bretón, escondió a los niños, "dos pequeños bultos con un peso no muy superior a los 30 kilos en total", en Las Quemadillas o que se los dio a una tercera persona. Ahora un informe externo encargado por la familia materna afirma que los restos óseos encontrados en las primeras horas de búsqueda en una hoguera en la finca son de los niños.

La investigación desde un principio se centró en el entorno de la parcela que los abuelos paternos tienen en Las Quemadillas, en la capital cordobesa, donde dice el padre que estuvo con los pequeños momentos antes de acudir al parque, si bien, tras diez meses y numerosos rastreos, tanto en la zona como en el interior de la finca, no se han hallado pistas que desvelen dónde se encuentran Ruth y José.
En las últimas semanas, los trabajos en el interior de la finca concluyeron sin resultados, sin embargo, "no se ha dejado de buscar y rastrear otras pistas", tal y como declaraba hace unos días el subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo Jurado, quien valoró el trabajo realizado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hasta la fecha.
Así, el Cuerpo Nacional de Policía, tanto a través de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y la Brigada Provincial de Policía de Córdoba, así como los funcionarios que colaboran, "están apostando por todos los indicios para encontrar a los niños", si bien "lógicamente hay que ser muy cautelosos para no entorpecer la investigación judicial", apostillaba el representante del Estado.
No obstante, tal y como ha pronosticado el subdelegado del Gobierno en Córdoba, "este caso sin duda alguna se resolverá", aunque "ahora mismo lo que se está transmitiendo es el gran y profesional esfuerzo que hacen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en resolverlo".
"Participación de terceras personas"
En relación a la idea de "la posible participación no comprobada de terceras personas", según recoge el auto de procesamiento contra el progenitor, el representante del Gobierno comenta que "a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado les compete rastrear cualquier indicio y esto --dicha posible participación-- no supone ahora una novedad para la Policía, que lo ha ido investigando ya prácticamente desde que hubo indicios de que era un secuestro y no una pérdida", como declaró a los agentes y sostiene hasta la fecha ante el juez del caso el padre de Ruth y José.
Tras pasar diez meses centrados en el caso y con un único procesado e interno en prisión provisional por la presunta comisión de los delitos de detención ilegal, con la agravante de desaparición de menores, y por simulación de delito, el subdelegado describe que "en la Policía no hay ningún signo de desánimo", de modo que "en ninguna de las unidades policiales que están en la búsqueda ha cundido el desaliento".
Aparte están el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba, José Luis Rodríguez Lainz, y el fiscal jefe, José Antonio Martín-Caro, en los que Primo Jurado percibe que "tampoco les ha invadido el desánimo", y aunque entiende que "a la familia que realmente quiere a los niños y su madre, Ruth Ortiz, les pueda la desesperanza", el subdelegado del Gobierno transmite que "a quienes están buscando a sus hijos no les ha entrado el desánimo nunca".
La nueva búsqueda en la finca de Las Quemadillas y su entorno incide en la línea ya marcada en el auto de procesamiento de Bretón, según el cual éste llegó a las 13,46 horas del 8 de octubre a la finca acompañado por sus dos hijos y no salió hasta las 17,30 horas. Durante ese espacio de tiempo, en opinión del juez, Bretón aprovechó para realizar el plan que supuestamente ideó desde hacía casi un mes, después de que su mujer decidiera finalizar la relación matrimonial.
Por una parte, el juez relata que "si lo que pretendía el encartado era causar el mayor mal posible a su esposa en despecho por la que consideraba humillante ruptura de la relación matrimonial, es evidente que la solución que menos problemas podría acarrearle era la de matar a sus dos hijos y hacerlos desaparecer; contando como contaba de un amplio margen de tiempo para organizar un pequeño habitáculo para dar cabida a lo que no eran sino dos pequeños bultos con un peso no muy superior a los 30 kilos en total".
Igualmente, en opinión del juez instructor del caso, el padre tras abandonar la finca con los niños por las calles traseras a la parcela tuvo "un margen de aproximadamente diez minutos para alcanzar un punto previamente seleccionado y preparado para ocultar a sus hijos, en un radio de acción de aproximadamente cuatro minutos, o bien para realizar una operación de trasvase de sus dos hijos desde su vehículo hasta el vehículo de una tercera persona que se los podría haber llevado sin ningún tipo de problema ni impedimento".
A pesar de la falta de resultados en el registro, la opción de la finca familiar y el habitáculo se impone al escaso margen de tiempo del que gozó Bretón en su traslado a Las Quemadillas a mediodía del 8 de octubre o en su posterior desplazamiento de allí al Parque Cruz Conde, donde mantiene que perdió a Ruth y José.