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"No hay cura para la anorexia"

Zoe Smith era una bailarina de ballet clásico de apenas 14 años. No recuerda cómo comenzó a escuchar las "voces en mi cabeza", pero fue seducida por ellas. Le decían que si quería ser amada y feliz tenía que ser más delgada. Cuatro años más tarde, cuando empezó la universidad ya estaba en las garras de la anorexia. La historia de su difícil batalla contra la anorexia la publica el 'Telegraph'.
"Mi maestra de ballet me advirtió que había perdido tanto peso que mis músculos estaban debilitándose", cuenta la mujer.
Y así pasó de un tratamiento a otro - incluido uno a un asesoramiento y terapia familiar. Sin embargo, no fue hasta diciembre de 2007 que Zoe, con 19 años, se decidió a enfrentar su enfermedad. Antes, "no me quería poner bien".
Por recomendación de su médico, pasó cuatro meses en una clínica de rehabilitación para superar a la anorexia en Ciudad del Cabo. Fundada por el empresario sudafricano y el alcohol y la cocaína ex adicto a Johnny Graaf, ofrece un nuevo enfoque a la gestión de los trastornos alimentarios.
Este centro rechaza muchos de los campo de tratamiento "tradicionales" y apuesta por terapias que actúan sobre la modificación de la conducta.
Se les anima a explorar su libertad y participan en ellas durante la semana, pero los sábados y domingos suben la montaña Table Mountain, prueba de tiburones de buceo o hacer trabajo comunitario en los municipios.
También, los enfermos realizan la psicoterapia equina asistida, que es una piedra angular de la rehabilitación. "Estar cerca de los caballos requiere paciencia, compasión y respeto - todas las cualidades que los anoréxicos pierden de vista",asegura el psiquiatra Greg McCarthy, asesor médico principal de la Clínica Montrose.
"Al ver los caballos ayuda a los pacientes y se vuelven más conscientes de sí mismos." La anorexia, que afecta principalmente a aquellos entre las edades de 12-20, es una enfermedad mental grave que afecta al uno % de las mujeres jóvenes y el 10 % de hombres.
A los anoréxicos les aterroriza subir de peso, aunque no lo aceptan. Esta negación a largo plazo provoca otras complicaciones, como son la osteoporosis, problemas gastrointestinales y dentales.
Es difícil de tratar porque a menudo coexiste con otras enfermedades y adicciones. El tratamiento farmacológico, con antidepresivos, por ejemplo, no siempre es efectivo, en parte porque el cuerpo necesita un cierto número de calorías antes de que pueda empezar a metabolizar los fármacos.
La terapia cognitiva conductual (CBT) o de otro tipo "hablar cura" puede fallar, porque muchos anoréxicos tienen con frecuencia una inteligencia media y puede razonar la manera de "salir", asegura el Doctor McCarthy.