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Dos detenidos por la muerte de una joven toxicómana en Lanzarote

En la imagen, el cadáver de una mujer desaparecida en Lanzarote el pasado mes de enero arrastrada por un golpe de mar cuando mariscaba es subido a tierra, desde la embarcación de Salvamento Marítimo que lo trasladó hasta Arrecife. EFE/Archivotelecinco.es
La Guardia Civil ha detenido en Lanzarote a dos marroquíes como presuntos autores de la muerte de la joven toxicómana Expedita Santana, de 35 años de edad, cuyo cadáver fue encontrado en diciembre maniatado de pies y manos en la costa norte de Lanzarote.
Según informaron a Efe fuentes próximas al caso, la Guardia Civil venía efectuando desde hace algún tiempo un discreto seguimiento a uno de los dos detenidos, ya que disponía de indicios de su posible relación con la muerte de la muchacha.
Se trata de un joven que trabajó como camarero en un restaurante del norte de la isla y cuya detención se ha producido hace unas horas.
El pasado 7 de diciembre, dos pescadores aficionados localizaron en los riscos de Arrieta, en el municipio de Haría, el cadáver de Expedita cuando flotaba en el agua.
El cuerpo estaba prácticamente desnudo, atado de pies y manos, y presentaba varios signos de violencia, como señales de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza, concretamente en la zona de uno de sus ojos, así como lesiones en el cuello.
Expedita Santana era natural de Las Palmas de Gran Canaria, aunque residía en Arrecife desde hace varios años, donde era habitual verla deambular por las calles pidiendo dinero a cambio de sexo o recostada en los portales de los edificios.
Nada más ser localizado el cuerpo de Expedita, una embarcación de la ONG Emerlan lo trasladó hasta el muelle de Puerto Naos, en Arrecife, donde la autoridad judicial ordenó el levantamiento del cadáver.
Desde un principio, los investigadores consideraron que por el estado en el que se encontraba el cuerpo, Expedita Santana fue asesinada en la madrugada del domingo 7 de diciembre, es decir, apenas unas horas antes de ser encontrado su cadáver.
A pesar de su estado de abandono y sus problemas con el mundo de la droga y la prostitución, Expedita Santana siempre se negó a ser asistida por los Servicios Sociales.
Poco antes de su muerte, una hermana suya viajó desde Gran Canaria hasta Lanzarote con el fin de conseguir una autorización judicial que permitiera forzar su ingreso en un centro, cosa que no logró.