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¿Cómo es el tratamiento que recibe el sacerdote con ébola?

Esto es lo más parecido a la habitación en la que están ingresados el padre Miguel y la monja Juliana: habitaciones individuales, de máximo aislamiento blindadas a los microorganismos y monitorizadas con cámaras. Las cuatro enfermeras y cuatro auxiliares en dos turnos que los van a tender irán totalmente protegidos como manda el protocolo. La situación de los religiosos es estable, aunque con fiebre. Ni siquiera el  padre Miguel tiene hemorragia, un buen síntoma. En pocas horas se sabrá si la monja tiene o no el virus del ébola, aunque su estado es bueno. Ambos serán tratados de los síntomas que presenten (fiebre deshidratación, vómitos, diarreas). Los médicos confían en que todo vaya bien. Los pacientes no pueden salir ni entrar de la habituación. Si se requiere, se convertirán incluso en una UCI. Todo para evitar el contacto directo de las muestras o secreciones de los pacientes. Sanidad insiste en la baja probabilidad de contagio y confirma que, si el medicamento experimental que ha probado EEUU es eficaz frente al ébola, solicitará su uso.